Celebra comunidad habanera Misa Crismal

Por: Yarelis Rico Hernández

Misa Crismal
Misa Crismal

Este martes 4 de agosto, en la Santa Iglesia Metropolitana Catedral de La Habana tuvo lugar la Santa Misa Crismal, la cual fue presidida por el cardenal Juan de la Caridad García, arzobispo de La Habana, y concelebrada con sus presbíteros. Como es propio de esta celebración, el rito religioso incluyó la bendición de los óleos de los enfermos y de los catecúmenos, y la consagración del óleo crisma perfumado (Santo Crisma).

Ante los fieles que asistieron y en presencia además del nuncio apostólico en Cuba, monseñor Giampero Gloder y el obispo emérito de Pinar del Río, Mons. Jorge Serpa, el clero habanero renovó sus promesas sacerdotales y su dedicación a Cristo y a su Iglesia.

Arzobispo de La Habana, cardenal Juan de La Caridad García
Arzobispo de La Habana, cardenal Juan de La Caridad García

En su homilía, el arzobispo de La Habana destacó la ternura que debe definir la relación de un sacerdote con sus hijos, pues desde la eternidad Dios los ha pensado para proteger almas. Esos hijos, dijo, no se cuentan por los que vienen a la Iglesia: “un sacerdote es padre para con todos, los buenos, los malos, los creyentes, los santeros, los espiritistas, los ateos, los de todas las edades”.

Reconoció a los catequistas como personas claves en el camino al sacerdocio, a ellos ha correspondido la preparación para el bautismo, la primera comunión, la confirmación y la enseñanza, pasión y perseverancia de las verdades de la fe, la celebración de la fe, la vida de la fe y la oración. “Si uno vive el catecismo es un santo”, aseguró.

En medio de una celebración en la que tradicionalmente los sacerdotes renuevan las promesas del día de su ordenación, el también cardenal cubano les recordó que el pueblo los quiere santos, y un camino seguro de santidad es confesarse con la frecuencia que enseña el Padre espiritual e imitar en lo posible al buen cura de Ars, san Juan María Vianney, patrono de los párrocos y cuya memoria se conmemora este 4 de agosto.

El Santo Crisma, u óleo perfumado, representa al Espíritu Santo, y es dado a los catecúmenos, junto con sus carismas, el día de su bautizo y de su confirmación. De igual manera, los sacerdotes y obispos lo reciben en su ordenación.

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