Una pandemia transita el orbe (1)

Por: José Antonio Michelena

Coronavirus
Coronavirus

La pandemia desatada por la Covid-19 ha conmocionado el mundo y dejado claro que a pesar de todo el avance tecnológico al que hemos llegado, la naturaleza puede cobrarnos caro nuestros errores, y que la globalización es excelente para expandir los virus.

Como cada nación ha trazado sus estrategias, su propia gestión de la crisis, hemos convocado a un grupo de intelectuales de países diversos, para poner en contexto, desde sus respectivas naciones, este flagelo actual, globalizado, de la humanidad.

Son científicos, profesores, escritores, periodistas, comunicadores, que dejarán aquí sus voces para transmitirnos sus experiencias, informaciones, opiniones. Al compartirlas, propician que sintamos ese amparo que brindan el conocimiento y las ideas, algo que necesitamos mucho en esta hora.

Rodolfo Alonso, escritor argentino.
Rodolfo Alonso, escritor argentino.

LA AGENTINA EN CUARENTENA

Por Rodolfo Alonso*

Dos meses después de la asunción del nuevo gobierno, democrático y popular, que se encontró con una situación económica y social mucho más grave que la imaginada, le salió al cruce algo mucho más grave aún: la pandemia de un virus ignorado, letal y de alcance universal.

Inmediatamente asesorado a fondo por un valioso equipo de especialistas y profesionales conducido por su ministro de Salud, el presidente se puso a la cabeza y no dudó en tomar el camino más eficaz y menos facilista: una cuarentena nacional con aislamiento social obligatorio que, por suerte, fue cabalmente asumida por la sociedad en todo el país.

De inmediato se interrumpió el dictado de clases en todos los niveles, se suspendieron todas las actividades que no fueran esenciales, se decretó el pago de sueldos a los trabajadores y empleados en cuarentena y, al unísono, se tomaron medidas económicas para continuar resucitando, sobre todo, a la pequeña y mediana empresa, la mayor dadora de trabajo en el país, al mismo tiempo que se ayudaba a los más vulnerables y se sancionaba la prohibición de los despidos, entre muchas otras.

Por supuesto que no faltó la presión de pocos grandes grupos económicos corporativos, que preferían el riesgo fatal de los otros a la disminución de sus ganancias, para lo cual contaba con sus aliados de siempre; la prensa hegemónica del “periodismo serio” que es su vocero, y una parte corrupta del poder judicial.

Mayorías de diputados y senadores acompañaron al gobierno con leyes que reforzaban sus posiciones. Y las encuestas le dan un asentimiento de la población entre un 60 a 80%. Esa aprobación de las medidas oficiales se palpa directamente en la vida cotidiana. Las ciudades están en un llamativo silencio, que permite oír nuevamente a los pájaros, y casi no circulan vehículos, incluso el transporte público, que está reducido y con sus pasajeros sentados, nunca de pie, y con la distancia estipulada entre ellos.

Es necesario destacar que todas estas medidas han sido consensuadas en todos los niveles del Estado. Desde un comienzo el presidente tiene contactos y reuniones con todos los gobernadores provinciales e incluso con todos los intendentes municipales, de todos los signos políticos. Tanto que hasta la oposición se saca fotos de encuentros con él.

Emociona pensar que semejante espíritu sea valorado desde otros países, no solo del mismo continente. La OMS distinguió la actitud argentina al incluir a nuestro país entre los pocos del mundo autorizados a recibir o albergar algunas primacías de sus acciones. Tanto como emociona la espontánea presencia de tantos voluntarios, que no solo son de aquí. Hay quienes vienen de otras tierras, así como valiosas donaciones de otros pueblos y naciones (entre las cuales siempre está Cuba).

Pero ningún apoyo es semejante al de nuestro propio pueblo, que se mantiene firme, unido y calladamente como protagonista de esa lucha por la vida, contra  un enemigo mortal, desconocido y agresivo, al cual, sin embargo, hemos logrado achatar la curva de desarrollo, sin aumentar los muertos diarios a dos dígitos, permitiéndonos así el tiempo precioso para preparar nuestra salud pública, aumentando el número de hospitales y de camas, gracias a la dedicación permanente de nuestro personal médico y profesional, que cada noche, a las 21 horas, es aplaudido en forma espontánea por el pueblo, incluso desde los balcones, en sus casas y en todo el país.

Como bien dice nuestro himno nacional: “¡Al gran pueblo argentino, salud!” El coronavirus no pasará. (O, por lo menos, que sea con el menor daño posible).

Olivos (provincia de Buenos aires), 19 de abril de 2020

 

*El poeta, ensayista, narrador, traductor, periodista y editor argentino RODOLFO ALONSO es una de las voces vivas más relevantes de la literatura hispanoamericana. Es autor de unos treinta libros de poesía, y ha traducido al español prácticamente a todos los clásicos de la poesía en las lenguas francesa, italiana, y portuguesa. Entre los múltiples premios que ha recibido está el Premio Nacional de Poesía en Argentina, en 1997, compartido con Juan Gelman.

 

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