Nos empujaron y tropezamos

Por: Lázaro Numa Águila

Diseño: Iván Batista
Diseño: Iván Batista

Mientras leía en el diario Granma del 7 de agosto, el trabajo de Madeleine Sautié titulado “Acatar las medidas sanitarias tiene que ser la regla”,1 un llamado a la prudencia y a la necesidad de acabar con la indolencia para concluir con la pandemia y posteriormente, en el mismo periódico, el resumen de la reunión del Grupo Temporal de Trabajo para la Detección y Control del Nuevo Coronavirus, presidida por el primer ministro Manuel Marrero Cruz, donde se hacía un análisis del estado de la epidemia en Cuba, y se anunciaba un grupo de tibias medidas para contrarrestar el estado de cosas existente, en ese preciso instante el noticiero estelar comenzó a transmitir en voz del presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez algo más contundente y lógico, el retorno de La Habana a la fase de transmisión autóctona,2 noticia que sorprendió a pocos por lo esperado que era.

Ni del trabajo de Madeleine Sautié, ni de lo expresado por el primer ministro Manuel Marrero Cruz, ni tampoco de los argumentos dado por el presidente Miguel Díaz-Canel quitaría una sola palabra. Expresaron correctamente lo debido en concordancia con lo que querían transmitir, pero todos abordaron el problema, directa o indirectamente, desde un solo ángulo, la incidencia que ha tenido la indisciplina social en el estado epidemiológico de la capital. Es cierto que este es el factor de mayor connotación en la transmisibilidad del virus, pero el estado actual de la Covid-19 en La Habana “es un hijo que tiene muchos padres”, apuntar en una sola dirección pondría como blanco a un solo culpable y eso no sería objetivo. Hacer una valoración justa de la realidad que estamos viviendo hoy en La Habana, requiere de un análisis profundo del manejo que se ha tenido de múltiples variables socio-históricas, esa es la única forma de comprender el fenómeno y sus implicaciones en la realidad por la que se está pasando.

La indisciplina social es hija única y heredera del descuido, esta preocupación se ha venido expresando desde el primer día de la pandemia, incluso por nuestros medios, sin tapujos. Es el resultado de haberse vivido mucho tiempo sin control, fundamentalmente en el interior de los barrios habaneros. Hoy se están recogiendo los productos de una mala siembra. ¿Qué han estado haciendo muchos durante estas etapas de epidemia? Lo mismo que llevan años haciendo sin ningún tipo de medida de contención.

Si no se cumplen y se hacen cumplir las medidas indicadas en el interior de los barrios de La Habana, será difícil erradicar la pandemia en la capital de todos los cubanos.
Si no se cumplen y se hacen cumplir las medidas indicadas en el interior de los barrios de La Habana, será difícil erradicar la pandemia en la capital de todos los cubanos.

La proliferación de los coleros y revendedores tampoco es un asunto surgido en tiempos de COVID-19, ya alertábamos también desde fecha temprana del peligro que implicaban para la población y la transmisión de la pandemia. Decíamos entonces que se agudizaría ante la ineficacia que podía tener una tarjeta para la compra en la red comercial, que era transferible. Sin un adecuado mecanismo de fiscalización, ni un direccionamiento poblacional hacia las áreas de venta de forma regulada, por bodegas, por Consejo Popular o por cuadra, la medida sería ineficiente. Las tres manifestaciones vistas hasta este momento tienen un alto grado de asociación con la variable migratoria ilegal, no quiero hacer ver que son solo ellos, porque no es así, pero esa constituye una de las fuentes de ingreso básica de un número elevado de dicho componente demográfico, sobre todo de las mujeres. Toda esta fenomenología ya existía en la capital de los cubanos desde hace muchos años antes de la Covid-19, solo que ahora se ha visualizado más y ha puesto en riesgo la salud, la seguridad alimentaria y el trabajo de muchos.

Las casas almacenes y los acaparadores no surgieron de la noche a la mañana, el pueblo los ha venido señalando y ha estado cuestionando las fuentes de procedencia de la mercancía que venden hace mucho tiempo, que no son solo artículos alimentarios, de aseo personal o de vestuario, ¿de dónde salen los de ferretería, plomería y construcción que ofertan los famosos merolicos en los portales de las principales vías públicas? Muchos sin licencia y otros con licencias para realizar diferentes actividades, han estado imponiendo precios abusivos ante la necesidad del cubano. Detrás de estas manifestaciones también hay una larga historia de impunidad, descontrol y corrupción.

La cuestión habitacional y el estado higiénico en los barrios habaneros es compleja, hoy grandes sectores de la familia cubana se han percatado de que comparten un mismo espacio, pero les cuesta convivir juntos durante un período prolongado. Las dinámicas de los tiempos vividos han operado para romper la integración familiar. Se ha evidenciado un deficiente conocimiento y manejo socio-histórico que ha atentado en contra de la operatividad eficaz en función de la erradicación de la situación epidemiológica. Operar en la ciudad a nivel de Consejo Popular ha sido un gran error, en la capital se precisa bajar a la célula fundamental de formación identitaria, el barrio. En Centro Habana casi a diario salían casos de contagios, se considera a todo el territorio como un solo evento, pero a partir del momento en que se controlaron los focos de los barrios de Los Sitios y de Colón, se erradicó la situación epidemiológica compleja.

La convivencia en condiciones habitacionales desfavorables es un asunto complejo, la calle se convierte para muchos en una opción mala, pero una opción más.
La convivencia en condiciones habitacionales desfavorables es un asunto complejo, la calle se convierte para muchos en una opción mala, pero una opción más.

Otra situación que analizar es lo sucedido en las actuales provincias Artemisa y Mayabeque, ¿qué son estos territorios en realidad? La División Política Administrativa los ha convertido en provincias para un mejor manejo económico y político, pero desde el punto de vista histórico son el hinterland3 de la megalópolis habanera, son parte de lo que la historia local considera como “La gran Habana”. Mantienen una relación indisoluble a nivel social con la capital, existen infinidades de nexos familiares, laborales, económicos que hacen imposible la no interacción entre las tres actuales provincias. Por esta razón, un infectado del foco del Mariel, reside en el municipio Diez de Octubre y genera un contacto familiar en el municipio La Lisa y este último, a su vez, labora en Centro Habana. El caso puede parecer hipotético, pero es real. El catalizador que activó la cadena de contagios en el territorio fue una fiesta, un acto de indisciplina social, sin lugar a duda, pero ¿quién fue el agente portador del SARSCoV2, si en la provincia no existían casos? Fue la movilidad y la interacción entre territorios.

Al ser declarada la Fase-1 para la capital, porque los cinco indicadores básicos para tomar la decisión mostraban estados favorables, indicadores, sin duda, engañosos por su método de cálculo, no se apreció en la decisión la consideración de que todo proceso estadístico indica una tendencia, pero no asegura el éxito de una tarea. Esto funcionó como un tiro de gracia para la capital. Se activó el transporte y con ello la movilidad, a pesar de existir aún casos de positividad y un alto grado de contagiados asintomáticos, de esta manera el factor de riesgo aumentó. Lo que hoy está viviendo La Habana, más que un rebrote, es la reactivación de una cadena epidemiológica no controlada del todo y estimulada, al encontrar terreno fértil para su transmisión, en una población que no demostró rasgos de buena disciplina ni control eficiente.

Ya estamos otra vez en la fase de transmisión autóctona y la pregunta que preocupa a todos es ¿qué sucederá de ahora en lo adelante? Ya tenemos la experiencia, incurrir en los mismos errores sería funesto. Si se cuenta con las herramientas necesarias para cumplir y hacer cumplir lo dispuesto, obligatoriamente la situación debe mejorar, pero hay sectores poblacionales que continúan forzando por seguir nadando en las mismas aguas a conveniencia. El autor de estas líneas se hacía la misma pregunta, mientras caminaba hoy por la calle Monte rumbo a su trabajo y observaba que nada había cambiado en ella en tal sentido. Si bien es cierto que nos empujaron y tropezamos, también es de sabio rectificar, ahora estamos en ese punto. Hacer cumplir las medidas de manera drástica es un imperativo para terminar con la agonía, de lo contrario seguiremos eternamente con el rostro tapado. Ω

 

 

Notas

[1] Véase Granma: http://www.granma.cu/cuba-covid-19/2020-08-07/acatar-las-medidas-sanitarias-tiene-que-ser-la-regla-07-08-2020-00-08-44.

2 Consúltese Granma: http://www.granma.cu/cuba-covid-19/2020-08-07/la-habana-retorna-a-la-fase-de-transmision-autoctona-limitada-desde-este-sabado-07-08-2020-21-08-42.

3 Hinterland: Zona de influencia terrestre de una ciudad o pueblo, parte histórica de infraestructura logística.

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