La pandemia en Chile: Apreciaciones desde la cuarentena

Por Hno. Jesús Bayo Mayor

Hno. Jesús Bayo
Hno. Jesús Bayo

En los ocho meses que llevo en Chile desde mi regreso de Cuba, he tenido la experiencia de ver que afligen a este país algunos virus sociales y económicos que se están agravando con la pandemia del Coronavirus. Por ello, antes de contar cómo están afectando los estragos de la Covid-19 en Chile, haré una presentación previa de los movimientos sociales.

La virulencia del movimiento social en Chile (octubre 2019-marzo 2020)

Regresé a Santiago de Chile desde La Habana el 8 de octubre del 2019. Por la misma época de primavera en estas latitudes del Sur del mundo, había llegado yo por primera vez a estas hermosas tierras hacía cuarenta años, en 1979. Ahora regresaba después de trece años de estadía en Cuba. Los primeros días fueron de admiración al ver el progreso económico y las mejoras en la infraestructura urbana de esta gran capital de Chile, con la cordillera siempre vigilante como custodia y guardiana. Me parecía que esta ciudad de Santiago era similar a las grandes metrópolis urbanas de los países desarrollados.

Además, como algo novedoso que no se veía hace veinte años, me impresionó la cantidad de inmigrantes que encontraba por Santiago de Chile, procedentes de los más diversos países latinoamericanos, especialmente, de Perú, Bolivia, Venezuela, Colombia, Haití, Santo Domingo, Cuba… Era evidente para mí, después de varios años sin residir en Chile, que habían llegado muchos refuerzos laborales a este país en busca de mejores condiciones de vida. Al parecer, los inmigrantes aportaban al progreso económico de Chile como fuerza laboral, al mismo tiempo que el auge financiero del país contribuía con las remuneraciones al bienestar de los inmigrantes y sus familias.

Pero mis primeras impresiones de admiración y, simultáneamente, de cierta extrañeza duraron solo diez días. El 18 de octubre del 2019 se desató un fuerte y violento movimiento social en las principales ciudades del país, promovido por numerosos jóvenes y por muchas otras personas y asociaciones que reclaman mayor equidad social y la urgente mejoría para todos en los sistemas de previsión social, salud, educación, sueldos y otras reivindicaciones étnicas, feministas, etc. De repente se expresaba, con gran destrucción y violencia, un sinnúmero de causas que producían malestar social. Tal vez, los males del presente tenían raíces remotas, como decía uno de los lemas de las protestas: “Las quejas no son por 30 pesos sin por 30 años”. (Los 30 pesos aludían a los reclamos por la subida de precio en el transporte público, y los 30 años se referían al periodo desde que regresó la democracia).

Al parecer, la casa de Chile no estaba tan bien ni era tan hermosa como podía observarse en la fachada. El movimiento social fue muy violento durante los primeros días, pero después permaneció con el rescoldo encendido, hasta que se ocultó bajo las cenizas, lo cual no significa que esté extinguido, con la llegada de las vacaciones de verano y con la pandemia del coronavirus a primeros de marzo.

El movimiento social afectó a la economía chilena porque muchas actividades productivas disminuyeron o se suprimieron, incluyendo el turismo y varios eventos internacionales que habían sido programados para realizarse a fin de año. Los más afectados con esta crisis fueron las personas más vulnerables, entre ellas, los inmigrantes. En las vacaciones, durante los meses de enero y febrero, con el receso laboral y escolar, se frenó la producción y los servicios. Disminuyó también el turismo interno y externo y bajaron los ingresos por este concepto. Durante las vacaciones se diluyeron, en cierta forma, las manifestaciones y los disturbios, aunque siempre hubo focos latentes.

Al iniciarse el mes de marzo, el país parecía volver a la normalidad con el regreso a clases y el fin de las vacaciones, pero no fue así. La virulencia del movimiento social en Chile quedaba incrementada con otro virus que afecta hoy día a todo el mundo y pone en jaque los sistemas sanitarios y los modelos económicos y sociales en muchos países.

¿Cómo se está viviendo esta pandemia en Chile? ¿Qué repercusiones ha tenido en la salud y en la economía chilena? ¿Cómo afectará la crisis sanitaria y económica al movimiento social? A continuación expresaré mi percepción y opinión sobre ello.

La pandemia del coronavirus

a) Inicio tardío de los contagios en Chile

Por ser Chile un país tan austral, se pensaba que no llegaría aquí el virus. Durante los meses de enero y febrero, cuando se daban noticas de la pandemia en Europa y en China nadie se imaginaba que llegaría hasta aquí. Pero la movilidad humana actual y la globalización han convertido al mundo en una sola aldea. Regresaron los turistas y estudiantes chilenos que estaban en China y en Europa, y algunos de ellos llegaron contagiados.

Recién iniciado el año escolar, el 3 de marzo, se confirmó el primer caso de Covid-19 en Chile: era un médico que había viajado al Sudeste Asiático. Su esposa fue el segundo caso. Durante los primeros quince días de marzo se fueron detectando otros casos aislados. El 16 de marzo, el Presidente de la República anunció el cierre de todas las fronteras a partir del 18 de marzo, pero el gobierno ha facilitado la repatriación de más de sesenta mil chilenos que estaban varados en el extranjero. Al mismo tiempo, ha facilitado la salida de los extranjeros que no tenían residencia en Chile; otros, en particular emigrantes, todavía no logran viajar hacia sus propios países. Es una misión nada fácil por las muchas exigencias diplomáticas o aduaneras y por los problemas de transporte.

b) Estado de catástrofe nacional

El 18 de marzo, el presidente Piñera anunció “estado de catástrofe nacional” por noventa días, y se asignaron dieciséis jefes de la Defensa Nacional. Desde ese día, el Ministerio de Salud informa diariamente los casos de contagios y muerte.

El 22 de marzo había 632 contagios y una defunción causada por la Covid-19.

El 25 de marzo se informaba de 1 142 contagios. Se establece entonces “cuarentena total” en varios municipios de la capital, que se extendería después a otras comunas y provincias. De forma presencial o virtual, la policía emite los permisos de salida cuando es necesario, en horario restringido durante el día.

El 8 de abril se hizo obligatorio el uso de mascarillas en el transporte público, los mercados y otros lugares públicos, así como la exigencia de mantener una separación mínima de un metro entre las personas. Se instalan cordones sanitarios para restringir el desplazamiento de personas de una ciudad a otra.

El 23 de abril se notifica un total de 11 812 contagiados y 168 fallecidos. Se amplía la cuarentena en nuevos municipios de la capital y en otras ciudades del país con un número significativo de contagios.

El 1 de mayo, dos meses después del inicio de la pandemia en Chile, el número de contagiados subió a 17 008 y el número total de personas fallecidas era de 234.

El 7 de mayo, el número de contagios ascendía a 24 581, con 285 muertos en total.

La curva de contagios y de muertes siguió en ascenso durante mayo y junio.

El 1 de junio ascendió a 105 000 contagios y 1 200 fallecidos.

Hoy, día 15 de junio, al momento que se redacta el artículo, son 180 000 los contagios y 3 362 fallecidos.

c) Consecuencias de la pandemia

El sistema sanitario en Chile ha sido previsor y, hasta el momento, no se ha visto colapsado en ningún hospital. El trabajo del personal médico se ha incrementado, y se han postergado algunas operaciones y tratamientos de las especialidades.

El sistema de control policial y de seguridad nacional está funcionando bien con el apoyo de las fuerzas armadas.

Las clases presenciales en escuelas y universidades están suspendidas, pero se implementó un sistema de clases on-line mediante el cual se realizan las clases de forma virtual. Los profesores y alumnos pueden trabajar desde sus propios hogares. Alumnos y profesores realizan su trabajo de enseñanza-aprendizaje, pero de forma diferente. Es probable que esta experiencia sea un precedente para que en el futuro se realicen cambios drásticos en el sistema escolar formal.

Algunos trabajos también se realizan on-line desde el hogar. Sin embargo, una buena parte de la actividad laboral y productiva se ha visto afectada. Eso trae consigo el incremento de cesantía, pobreza y estancamiento económico en el país. Se habla de una crisis y recesión económica mundial, la que se vive de modo diferente en cada lugar. En el caso de Chile, yo creo que la recesión es muy dolorosa porque su crecimiento económico ha sido constante durante varios años, y ahora la mayoría de actividades están estancadas o paralizadas.

Con la crisis económica se agravarán los problemas sociales y políticos. No me atrevo a predecir ni pronosticar lo que podría suceder cuando termine la pandemia. Hay muchos asuntos pendientes y diversas demandas sociales. Ciertamente se incrementará la cesantía y la producción en todos los aspectos. Por ello aumentará también la pobreza.

¿Cómo se resolverán los problemas? ¿Qué soluciones se implementarán cuando se retire esta pandemia sanitaria y aparezcan las heridas de la crisis económica y social? No lo sé. Tal vez, al finalizar el año podremos tener más claridad. Mientras tanto, seguimos en casa guardando la cuarentena.

 

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