El difícil arte de ser estatua

Por: Lázaro Numa Águila

El grupo colombiano de teatro Tecal, dirigido por Críspulo Torres, fue el primero que mostró estatuas humanas en Cuba.
El grupo colombiano de teatro Tecal, dirigido por Críspulo Torres, fue el primero que mostró estatuas humanas en Cuba.
Antonio Ramón Ojeda Pozo
Antonio Ramón Ojeda Pozo

Siempre que camino por la calle Obispo, me llama profundamente la atención el número creciente de estatuas humanas que se van apoderando de los espacios públicos y hacen detenerse a más de un curioso. Si bien es cierto que no todas presentan una propuesta atractiva, en su conjunto no han dejado de despertar mi curiosidad desde el punto de vista investigativo. Nadie podrá negar que se trata de algo novedoso en nuestra ciudad, pero poco sabemos de su génesis e interioridades.

Gracias a una amiga pude conocer a Antonio Ramón Ojeda Pozo, hombre sencillo, buen conversador y muy coloquial, que introdujo en Cuba las estatuas vivientes y ha sido el formador de muchos de los que hoy han tomado ese camino. Luego de la presentación, no dudé un segundo en proponerle esta entrevista que nos permitirá acercarnos a los inicios de una manifestación artística que va en ascenso en nuestro país.

Es normal comenzar la conversación con una presentación. No voy a cambiar esa norma, por tal motivo me gustaría que lo hiciera hoy para los lectores de Palabra Nueva.

“Mi nombre es Ramón, pero me dicen Lolo, todo gracias a una hermana mayor a la que le dicen Lola. Mi profesión es actor y trabajo con el grupo de teatro Buendía que dirige Flora Lauten. Nací en Cumanayagua, un poblado de la provincia de Cienfuegos, allí existe una tradición teatral tremenda y hasta hay un grupo de cierto prestigio nacional e internacional, se llama Teatro de los Elementos.1 Ellos trabajan básicamente el género conocido como teatro callejero, hay que tener presente que se mueven en las comunidades rurales y montañosas donde no hay salas de teatro”.

Antonio Ramón Ojeda Pozo, la primera estatua humana en Cuba.
Antonio Ramón Ojeda Pozo, la primera estatua humana en Cuba.

¿Esto significa que eres un actor de formación académica?

“No, yo soy un actor de formación autodidacta que se ha ido superando. Lo que estudié fue Meteorología y técnico en radares meteorológicos”.

¿Cómo llegas entonces a la actuación?

“Desde los cinco años, tenía un muñequito de tela hecho por mi madre que era costurera, con él decía la noticia del día en la escuela, me colocaban detrás de una mesita en el matutino de la mañana. A partir de ese primer momento, siempre fui aficionado. En la secundaria no dejaba de estar en los grupos de teatro que se formaban. Estuve muy vinculado al grupo Teatro Escambay en los tiempos del Pre. Este prestigioso colectivo tiene su sede en un lugar conocido como La Macagua y hacía sus investigaciones de campo en la zona donde yo vivía y estudiaba. Ellos fueron a nuestro centro y trabajaron junto a nosotros, de forma conjunta se montó la obra Los novios. Ese trabajo me iba sirviendo como preparación, quería entrar al Instituto Superior de Arte (ISA) aquí en La Habana, pero llegado el momento nos enteramos que las pruebas de admisión habían pasado y tenía que esperar hasta el próximo año para optar por una plaza en el curso de trabajadores. Lo hice, pero al año siguiente no se abrió el curso para trabajadores. Al final nunca pude ingresar a la prestigiosa universidad de las artes, pero me dediqué a no perderme un taller de actuación o de teatro. Esa fue la causa por la que me vi forzado a estudiar Meteorología, algo tenía que hacer ¿no?, pero jamás abandoné mi empeño de ser actor.

”De regreso al terruño, un buen día apareció el grupo Teatro de los Elementos, el director también es de allí y decidieron radicarse en el pueblo. Él me propuso incorporarme a la agrupación como actor, cosa que acepté inmediatamente. Fueron muchos los talleres en los que participé como alumno estando con ellos. Estudié día y noche, dicho en buen cubano, “me comí los libros”, esa fue mi formación básica. En 1998 me evalúo como actor, fue Vicente Revuelta quien me otorgó la categoría profesional. Este hecho y el nombre de mi evaluador en el documento acreditativo me comenzaron a abrir las puertas del mundo de la actuación a otro nivel”.

La estatua debe atraer al público por su hechura estética y conceptual. Detrás de cada una habrá siempre una historia, nunca será un simple objeto visual; estática y movimientos se articularán equilibradamente teniendo como base su referente representativo.
La estatua debe atraer al público por su hechura estética y conceptual. Detrás de cada una habrá siempre una historia, nunca será un simple objeto visual; estática y movimientos se articularán equilibradamente teniendo como base su referente representativo.

¿A partir de ahí decides venir a trabajar a La Habana?

“Continué con Teatro de los Elementos en Cumanayagua, hicimos obras de calle y de sala. Nos preparamos para asistir a dos festivales, uno en Brasil y el otro en Colombia. Fue en Medellín, en la Plaza del Río, donde veo por primera vez las estatuas humanas, ya sabía de ellas por lecturas y también conocía de la influencia del teatro polaco entre sus cultores, ambas cosas tienen puntos de relación. Nos habían invitado para ver a un grupo que se iba a presentar, pero al llegar al sitio no veía dónde sería la actuación. De repente me sorprende ver aparecer a unas estatuas, entraron en fila, vestidas de diversos colores, ahí me percaté que esa era la puesta. Fueron quince estatuas, la obra se llamaba El álbum y la dirigía Críspulo Torres, aludía a un álbum fotográfico donde las estatuas conformaban las imágenes y un narrador contaba la historia de cada estampa. Estábamos en el mismo festival, eso nos facilitó poder entrar en contacto con el grupo Tecal.2 De esta manera, fue que comenzamos a aprender algo de aquello que nos era nuevo y resultaba atractivo. Todo se propició de forma espontánea y por relaciones personales, ocurría en los momentos libres que teníamos, no se trató de un taller organizado ni nada planificado.

”Fernando Javier León Jacomino,3 que pertenecía en ese momento a la dirección de la Asociación Hermanos Saíz (AHS), le propone a Críspulo que viaje a Cuba para hacer una gira nacional. A la hora de venir el Tecal, le estaban faltando dos actores del reparto y Críspulo me pide que haga uno de los personajes estatuas, un militar. Llegaron a La Habana y salimos directo del aeropuerto para Holguín a las Romerías de Mayo, en el viaje ensayamos y nos comenzamos a preparar. Lo primero que se hizo en la ciudad de los parques fue salir todas las estatuas montadas sobre una plancha de camión en un extenso recorrido citadino. Hicimos la obra en La Periquera,4 fue un éxito. Luego realizamos la gira hasta La Habana, ellos trajeron materiales para diez funciones”.

¿Ese constituyó el punto de giro que te convirtió en estatua?

“Ya corría el año 1999, esa gira permitió varias cosas, primero, me consolidó los conocimientos sobre la actividad y segundo, permitió que gran parte de Cuba visualizara la expresión artístico-plástica por primera vez, pero yo seguía con mi grupo teatral, no me sentía bien preparado todavía, tampoco me interesaba ser el primero en hacerlo, nunca pensé en eso”.

¿De qué forma se hacía todo con el Tecal?

“La obra duraba una hora, cada actor debía hacer en ese tiempo seis estatuas, seis posiciones diferentes a partir del análisis del lugar en el que se iba a hacer. Hay que ir al sitio, estudiar el entorno y la arquitectura, de esta manera se sabrá cómo colocar las estatuas en el emplazamiento para el mejor empaste. Es necesario saber la posición del sol a la hora de la escenificación, uno lleva pintura corporal y se suda, esto puede arruinarlo todo, además de que el público hace fotos y deben quedar bien, se trata de asegurar la imagen de la puesta y su memoria. Se articula el trabajo de los personajes según las condiciones. No es igual el escenario de un teatro que estar junto al público, en esta situación puede llegar a pasar cualquier cosa y el actor debe estar preparado para ello, así no se rompe con la sintaxis de la obra, también hay un estudio previo en todas las direcciones del personaje.

”El actor tiene que hacer una preparación rigurosa para buscar resistencia, entrenar la mirada, lograr concentración, desarrollar y canalizar energías comunes entre él y el personaje. Se está obligado a encontrar elementos de relación con otro personaje y con el público. Eso solo se logra con muchas horas de trabajo físico y psíquico, igual que lo puede hacer un deportista. El dominio de la respiración es vital, es casi igual que la de los cantantes, diafragmática y abdominal, las estatuas tienen que respirar más lento, ‘son estatuas’, casi siempre se está en posición crítica y la respiración correcta evita movimientos y temblores, pero a la vez el cuerpo precisa de oxígeno para su correcto funcionamiento que no se le puede dejar de brindar”.

El actor que hace estatuas humanas precisa de un profundo entrenamiento físico y psíquico, tal cosa le permitirá enfrentar los rigores de la manifestación de teatro callejero.
El actor que hace estatuas humanas precisa de un profundo entrenamiento físico y psíquico, tal cosa le permitirá enfrentar los rigores de la manifestación de teatro callejero.

¿Se planifica el tiempo de actuación por la cuestión de no afectar la salud?

“El que demande la obra o la representación. También hay que asimilar la historia y crear un ‘cuento interior’ en el que uno debe introducirse en el transcurso de la actuación, se trata de un mecanismo de reproducción y concentración que ayudará a que todo transcurra bien y no te canses, es como pasarse uno mismo una película mental. Lo que queda es actuar el personaje, hacerlo creíble. La manifestación tiene mucho del mimo, ahí radica gran parte del encanto de la estatua. Pensemos en que ella se apropia de un espacio en la vía que no le pertenece y si no motiva, las personas pasan y ni la ven.

”Hacer esto por primera vez en Cuba con el Tecal era prácticamente un reto, ya sabemos la manera en que somos los cubanos, las personas te querían tocar, te hacían gracias para sacarte del personaje, te tiraban cositas, imagínate, yo no tenía un entrenamiento completo en ese momento, visto desde hoy entiendo que fue algo arriesgado y hasta loco, pero se hizo y quedó bien”.

¿Luego que termina esta puesta es que decides dedicarte completamente al difícil arte de ser estatua?

“No, yo regreso al grupo Teatro de los Elementos para continuar trabajando en la obra que teníamos montada. Un día vamos al pueblo de San Blas, en el Escambray, allí se nos ocurrió hacer estatuas, otro actor y yo hicimos dos. Tomamos barro como maquillaje para cuerpo y vestuario, diseñamos dos campesinos recogedores de café. Todo indica que estas fueron las dos primeras estatuas hechas en Cuba solo por cubanos. Pasados algunos meses fue que vi a otros haciendo lo mismo. También hay que pensar que ya se había girado desde Holguín hasta La Habana con el Tecal y muchos se habían apropiado de la idea”.

¿Y cómo es que llegan las estatuas a La Habana?

“Voy a España, estoy en La Rambla de Barcelona y veo las de allí, algo fantástico, converso con muchas de ellas y me nutro de sus experiencias. Hice estatuas también más de una vez en el lugar, el objetivo era aprender y hacerlo solo. Descubrí que existía un mercado de eso, en eso y para eso. Muchos no tenían una preparación actoral, temblaban, se movían, estaban para buscarse la vida. También había actores y lo hacían impecable, pero no eran mayoría. A mi regreso me voy al Conjunto Artístico de las FAR como director artístico de uno de sus grupos, es ahí que continúo con las estatuas. Las hacía yo y enseñaba a muchos jóvenes. Con ellos comenzamos a hacer actividades estatuarias en La Habana. En un primer momento las hicimos en la calle Veinte de Mayo, luego en Línea y en la Plaza de Belén en La Habana Vieja, siempre en el marco de ferias agropecuarias del Ejército Juvenil del Trabajo (EJT) que se hacían los fines de semana. La gente se aproximaba a ver y echaban dinero al pie y hasta en los bolsillos. Todo fue espontáneo, nunca se puso ninguna canasta, ni sombrero, ni se pasó cepillo, ese no era el objetivo de aquello, se trataba de puestas en escenas. Un día les hice el cuento a los asombrados muchachos de que en España muchos vivían de hacer eso. Yo no recuerdo haber visto anteriormente estatuas en La Habana. Comenzaron a aparecer en la primera década del siglo xxi, algunos de mis alumnos de esa anécdota fueron los iniciadores aquí como manifestación de teatro callejero y medio de sustento en una etapa compleja”.

¿Consideras que al individuo que hace estatuas hay que verlo como un actor o como una persona que trata de ganarse la vida?

“Hace poco se realizó un evento en Matanzas donde me invitaron para evaluar a individuos que hacen estatuas, ellos le llaman al certamen Carrera de Estatuas, es como una pasarela. Yo les recomendé evaluar de dos maneras, en dos categorías, la categoría popular, que es aquella estatua realizada por un individuo sin preparación actoral, pero que el público le da su voto y las estatuas hechas por actores con preparación, era justo, así no se discriminaba a ninguna. Al final se hizo de esa forma, se eligieron las estatuas más populares y las que el jurado consideró que técnicamente eran las mejor concebidas, medidas por una serie de parámetros artísticos. Esas son las dos vertientes que yo noto que se están siguiendo, prefiero hablar de aficionados y profesionales, pero ambos actúan”.

¿Quiere decir esto que hay un tipo de estatua que se hace como medio de sustento y otra como realización artística?

“Quiere decir que hay una que tiene mayor nivel de realización artística que otra, pero ambas tienen la finalidad de que proporcionen una entrada económica, no quepa duda de eso, es también una forma de vida del artista. Lo que buscan muchos es un equilibrio entre arte y sustento”.

El arte estatuario es una suma de elementos de manifestaciones escénicas y plástica. Se integran en un solo acto la actuación dramática, el mimo, el diseño, la escenografía y puede hasta ser incluida la música y la iluminación, todo en función de alcanzar la mejor realización del performance.

¿En su caso cómo concibe la obra?

“Yo soy de los que buscan el equilibrio entre arte y medio de vida. Eso sí, hay estatuas que uno ve e inmediatamente descubre la buena hechura, lo actoral, la buena realización. En otros casos, se reconoce a vuelo de pájaro al que solo le interesa recolectar, se delata en el vestuario, la postura, el maquillaje, el lugar de la canasta. Un aspecto que sobresale en el profesional es la postura, siempre libre, equilibrada, limpia. Algo fundamental es el rostro, la cara está armada para transmitir emociones. Chaplin decía mucho con su rostro, una estatua bien entrenada jamás cubriría su cara, la maquilla, le incorpora elementos expresivos según el personaje que representa. Yo procuro concebir mis trabajos cumpliendo con los mejores patrones del género.
”Cuando uno observa a una estatua en postura de sentado, recostado, apoyado, esa es una persona sin entrenamiento adecuado, siempre trato de alejarme de esas cuestiones que deslucen la propuesta.

”La utilería también descubre el tipo de estatua, el improvisado elige lo fácil y que está a la mano, hasta puede ser un animalito domesticado. El entrenado utiliza y elabora atrezos, crea para sus personajes, va armando y preservando su repertorio, nunca hace todos los días la misma estatua”.

¿Al concebir los personajes lo haces pensando en un colectivo de trabajo que te acompañe o para hacerlo todo tu solo?

“Este es un trabajo netamente individual, desde el proceso creativo hasta la puesta en la calle. La utilería, el vestuario, el diseño de maquillaje, todo lo concibe uno. Esto no quiere decir tampoco que no te asesores con especialistas e incluso, se mandan a hacer utensilios, nadie sabe ni puede hacerlo todo solo. Hay casos en que se colabora con otros artistas.
”Ahora estoy haciendo un personaje que es un préstamo, se llama Pepe el santiaguero, anda con una maleta caminando el mundo, lo creó Isaac, uno de mis alumnos de la etapa del Conjunto Artístico, pero no es la generalidad”.

¿Cómo te llegan los personajes?

“Eso es un misterio, llegan de cualquier cosa y en cualquier momento, pero generalmente surgen de una historia que puede ser real o fantástica, uno la toma, la madura y la desarrolla”.

¿Concibes tus propuestas como arte efímero o como personajes que convivirán contigo y con el público?

“Que buena está esta pregunta, nunca me la habían hecho, ni yo había pensado en eso. Creo que es una cuestión relativa, he creado personajes por encargo a los que jamás he regresado. Hago otros que son muy míos y siempre me acompañan. Cuando se hace una representación en un lugar y nunca se retoma, esa se perdió, fue efímera, pero si una persona conservó una foto, la perpetuó para siempre. Mira, en la memoria de muchos aún está la imagen que les dejó el Tecal con aquellas estatuas coloridas, eso es algo muy complejo, no están físicamente, pero perduran en el recuerdo. El asunto de las estatuas puede ser perfectamente efímero. Pepe el santiaguero yo no lo creé, pero sé que estará conmigo durante mucho tiempo, porque sirve para ponerlo en cualquier plaza, todo es circunstancial”.

Hablemos de abundancias y de carencias. Me parece que la abundancia que nosotros podemos tener está en la preparación de los actores, en el conocimiento que se adquiere a través de nuestro sistema de enseñanza artística, pero a la hora de concebir hacen falta recursos que no es fácil tenerlos a la mano, ¿qué hacen para poder llenar este vacío?

“Detrás de este mundo existe ya una gran industria, ella elabora pinturas corporales, trajes, cremas para quitar maquillajes, utilería y muchas cosas más, nosotros no podemos acceder a ella, en Cuba no hay tiendas de teatro. Nos llegan algunos productos gracias a los amigos y por encargos específicos que hacemos, aunque son los menos. También buscamos soluciones ‘criollas’, por ejemplo, el color negro, que es el que más abunda, lo logramos con corcho quemado y aceite de oliva o de girasol, como lo hacían los negritos del bufo. Yo encontré una vez la solución del barro, hay otros que logran el blanco con un tipo de caolín, ahora estoy pensando en la manera de lograr el color del óxido porque ‘somos estatuas metálicas’. El Tecal utilizaba pinturas elaboradas con pigmentos de algunas plantas amazónicas. Hay infinidad de salidas creativas para suplir carencias, siempre teniendo cuidado, nada debe ser dañino para la salud”.

La estatua es siempre una propuesta integradora que transmite un mensaje. No es lo mismo hacer una estatua que portar un simple disfraz.
La estatua es siempre una propuesta integradora que transmite un mensaje. No es lo mismo hacer una estatua que portar un simple disfraz.

¿Cree que pasados más de veinte años de la aparición de su primera estatua en Cuba, estas ya han alcanzado un reconocimiento dentro del mundo actoral y del público?

“Ya la gente reconoce las estatuas que se muestran en La Habana Vieja, en eso tiene mucho que ver Isaac, porque es un verdadero promotor, organiza eventos y se toma el arte de manera muy seria, pero no creas que hay un reconocimiento oficial de las instituciones teatrales ni culturales. La crítica teatral aún no habla sobre la manifestación, creo que no la entienden o conocen de forma adecuada, la mayoría estima que es solo una expresión del teatro callejero cuando más, muchos lo miran como una cosa inventada para buscar dinero, lo consideran arte menor, que paga impuestos y puede trabajar en las calles de La Habana Vieja”.

¿Aún no tienen una organización entre ustedes?

“No, no existe, hay un perfil en Facebook,5 Isaac organiza eventos, pero aún no hay nada oficial; sin embargo, algunos hacen maravillas. En Matanzas se han unido a los plásticos y crean cosas geniales, existen propuestas escultóricas humanas hasta en posturas de levitación, la creatividad abunda dentro del mundo actoral o profesional, pero no hay una organización. Si se fuera a hacer algo como reconocimiento al apoyo recibido, será obligado batir palmas por la AHS, ella tiene el mérito de haber ayudado a promocionar el trabajo de las estatuas”.

¿Qué futuro le ves a la manifestación?

“Mezclarse, se integrará más al teatro, al performance, no tengo dudas que se integrará. Una muestra de ello la tuvimos en la gala por el aniversario quinientos de la ciudad, participaron muchas estatuas dentro de una actividad concebida como espectáculo televisivo, ellas se pueden integrar a cualquier tipo de manifestación artística”.

El tiempo y el espacio siempre limitan estos encuentros, ha sido fabuloso tener la oportunidad que me ha brindado de dar a conocer algunas de las interioridades de la expresión artística que cultiva y sobre su introducción en Cuba. Muchas gracias por todo.

“Gracias a usted por poner la mirada y pensar en nosotros, espero que esto sirva para que se aprecie mejor la manifestación y se vea correctamente la parte humana del asunto, nada es más gratificante que el reconocimiento del público”. Ω

No hay limitantes en cuanto a género ni propuestas, todo depende del nivel creativo y el deseo de hacer, pero las carencias van imponiendo determinados niveles de similitudes relacionadas con el colorido, las posturas, las historias epocales, al punto que las presentaciones pueden llegar a ser aburridas.
No hay limitantes en cuanto a género ni propuestas, todo depende del nivel creativo y el deseo de hacer, pero las carencias van imponiendo determinados niveles de similitudes relacionadas con el colorido, las posturas, las historias epocales, al punto que las presentaciones pueden llegar a ser aburridas.

Notas

1 Teatro de los Elementos: Agrupación fundada por José Oriol González en 1990.

2 Teatro Tecal: Es uno de los más prestigiosos grupos teatrales colombianos, dedicado a las presentaciones del arte dramático en los espacios públicos, ha representado a Colombia en los más prestigiosos festivales de teatro del mundo.

3 Fernando Javier León Jacomino: Poeta y crítico teatral, nacido en Yaguajay, en 1968, actualmente es viceministro de Cultura.

4 La Periquera (EcuRed): Lugar célebre e histórico, símbolo de la ciudad de Holguín, ligado indisolublemente a la historia del territorio norte de la zona oriental de Cuba, está enclavado en un edificio declarado Monumento Nacional por sus valores arquitectónicos, y por su vinculación a todo el acontecer local desde sus comienzos. Es un museo polivalente que atesora fondos de toda la jurisdicción provincial holguinera (https://www.ecured.cu/Museo_Provincial_La_Periquera).

5 Consúltese https://www.facebook.com/pages/category/Art/Carrera-de-Estatuas-Vivientes-Cuba. Fotos del autor, Antonio Ramón Ojeda y del grupo colombiano de teatro Tecal tomadas de Internet (https://www.google.com.cu).

Deje su comentario

Comparta su respuesta

Su dirección de correo no será publicada.


*