¿Por qué será que seguimos en pandemia?

Por: Lázaro Numa Aguila. (lazaro.numa@etecsa.cu)

Volver  sobre el tema de la Covid–19 y su presencia en Cuba pudiera parecer recurrente y tedioso, pero el asunto no tiene fin. Los medios mantienen un seguimiento constante a la evolución de la pandemia. Las redes sociales están activas e inundadas de noticias reales y falsas. Cada quien aborda el asunto según sus propias visiones e intereses. De manera concreta la realidad es solo una, el SARSCoV2 sigue entre los cubanos como el primer día, a pesar del descomunal esfuerzo de las entidades de Salud Pública, las medidas para intentar cortar la transmisión de la enfermedad y el aporte de la mayoría de la población.

 Algo llama la atención; si ya todo indicaba que la epidemia estaba bajo control, ¿cómo fue posible que retrocediéramos a los niveles actuales? Todos los dedos acusadores apuntan a la indisciplina social y las medidas se dirigen hacia ella. De manera contradictoria y ante un abordaje de la situación justo, que incluya todas las variables y factores implicados, el resultado del análisis no sería tan simple. El estado actual de la Covid–19 en el país es fruto de múltiples causas, algunas históricas, otras de manejo, económicas y como es lógico, las de incidencia social, pero… “la culpa, la maldita culpa”, no es unidireccional; estos lodos son consecuencias de muchas aguas.

 No hay sociedad que opere sin tener engranadas sus tres variables básicas: la económica, la política y la social, si una de ellas falla, las otras se desajustan. Por tanto, pensar o hacer ver que el estado actual de la pandemia es consecuencia de un solo motivo constituye un grave error.

 Es cierto que la indisciplina social activa la propagación, pero ¿cuál ha sido la razón histórica de ella? El abandono por parte de los encargados de mantener el orden público y  la indolencia respecto al mantenimiento de las buenas normas de comportamiento social durante mucho tiempo. Un amplio sector poblacional de la capital hace hoy, lo mismo que ha estado realizando sin problemas en el transcurso de largos años, a pesar de las constantes molestias y quejas de la ciudadanía. Reventas, coleo, negocios ilícitos, juegos prohibidos y una larga lista de actividades, todas han sido medios de sustento para ellos. ¿Quiénes son mayoría en dichas actividades? Una enorme masa de individuos en edad laboral, pero sin vínculo reconocido a alguna actividad productiva, que se definen como “luchadores”, no trabajan para esta sociedad y una población abundante de inmigrantes ilegales. La mayoría se encuentra en estos momentos al borde en el aspecto económico, viven vinculados a actividades deprimidas o azotadas en esta fase. Pujan por romper el orden establecido de manera consciente, de eso depende su sustento y mantienen gran movilidad dentro de las zonas de afluencia de personas. El fenómeno ha sido visible siempre y para nadie puede resultar ser hoy un descubrimiento.

En el interior de los barrios nada ha cambiado, una enorme masa de individuos continúa pujando por romper las medidas y sacar provecho de las necesidades de la población.
En el interior de los barrios nada ha cambiado, una enorme masa de individuos continúa pujando por romper las medidas y sacar provecho de las necesidades de la población.

¿Qué influencia ha tenido en la situación actual el paso de La Habana a la Primera Fase? Cuando se decretó existían aún casos activos y  un alto grado de individuos  asintomáticos. En ese momento, a pesar de los argumentos expresados y de los resultados estadísticos mostrados[1], planteábamos que pasar a la capital a esa fase “era un empujón”, y de hecho lo fue, nada es casualidad, pero sí consecuencia. Se activó la movilidad y con ella la posibilidad de transmisión local. Las ofertas para el turismo nacional fueron abundantes, las playas se abrieron, muchos habaneros fueron a aliviar su estrés a Varadero, hicieron pasadías en centros recreativos y viajaron a zonas donde compartieron con personas de otras provincias. Desde el interior del país también se movió personal hacia la capital. En esa fase no se podía pasar entre provincias, pero sucedió, se violaron disposiciones y todo indica que los controles sanitarios no fueron de mucha efectividad.

 A partir de ahí creció la cadena de contagios, primero se hizo visible en la propia capital, luego en su hinterland[2], posteriormente en Matanzas, Cárdenas y poco a poco en el resto de las provincias, hasta en aquellas donde el control ha sido más efectivo, como el caso de Cienfuegos. Comenzó a crecer la curva de enfermos, graves, críticos y fallecidos y así se fueron a tierra meses de esfuerzo y de aplausos nocturnos al personal de la salud.

 La situación alimentaria y de abastecimientos de insumos para el sostén del hogar es crítica, las circunstancias obligan a salir en busca de poder cubrir las necesidades básicas. Para lograr algo hay que enfrentarse al riesgo del contagio aunque nos creamos protegidos, a la masa de individuos que pujan para romper el orden, a la insuficiencia de suministros y a la mala organización.

El día a día se ha convertido en una enorme lucha para llevar a casa algo para el sustento.
El día a día se ha convertido en una enorme lucha para llevar a casa algo para el sustento.

Las medidas que se vienen tomando ayudan en algo, pero son insuficientes. Mantener a la población en casa de siete de la noche a cinco de la mañana solo controla la no existencia de actividades nocturnas en bares, restaurantes y centros nocturnos, a los que acuden solo aquellos que tengan la posibilidad de pagárselos, que no son la mayoría de la población trabajadora y a algunos que gustan de “hacer media”[3] en las esquinas, pero si de día la situación continúa igual que siempre, la regulación resulta poco efectiva.

 En el interior de los barrios todo continúa idéntico, bajo y hasta ausente control ciudadano, tras muchas puertas se mantiene la reventa, los agros y mercados siguen desabastecidos, las personas en la calle, los toques de tambores se escuchan con frecuencia y hasta niños bailan en ellos, así será muy difícil revertir el escenario. No me detendré un segundo esta vez en referirme a la situación habitacional e higiénica que también aporta negativamente al estado epidemiológico, de ese trigo ya se ha molido bastante y la harina ha sido poca.

 Dado el estado de cosas, es probable que se produzcan otras medidas, ¿seguirán apuntando al mismo blanco?, a ese se debe controlar, pero también hay que propiciar la forma de poder cumplir las medidas con sosiego, la incertidumbre puede ser tan dañina como el nuevo Coronavirus, si alcanza niveles extremos, por elemental sentido de supervivencia, no queda otra opción que el desafío.

 Ante la interrogante planteada como tema la respuesta puede ser amplia, porque existe un virus que puede ser mortal, a pesar de muchos años transcurridos no se han podido eliminar lastres sociales, se han incentivado y descuidado hábitos y conductas inapropiadas para una convivencia ciudadana correcta, han existido manejos no adecuados en el enfrentamiento a la pandemia, por las necesidades insatisfechas de la familia cubana, porque lamentablemente el nivel cultural ha ido bajando y la indisciplina social es casi un mal endémico, la lista de causas puede ser larga. La meta debe ser trabajar con rigor, autoridad y responsabilidad en todos los sentidos, la premura para derrotar al SARSCoV2 ha demostrado que puede ser nefasta. Si todos hacemos bien lo que nos toca, llegará el momento en que nos descubriremos el rostro, la pesadilla será un recuerdo y la culpa solo será una pauta que indique  lo que debe ser cambiado antes de las próximas contiendas.

        

 [1] Los cinco indicadores estadísticos asumidos como patrones sanitarios para que se pueda realizar el paso de un territorio de una fase a otra son: Tasa de incidencia,  Índice reproductivo, Casos activos, Número de casos positivos con fuente de infección conocida en los últimos 15 días y Eventos de transmisión local.

[2] Hinterland: Palabra proveniente  del idioma alemán muy utilizada en estudios de historia local. Alude a una  zona histórica de influencia terrestre  o a la existente alrededor de una ciudad, siempre es tributaria   de infraestructura logística para una ciudad capital.

[3] Hacer media: Expresión popular en Cuba que indica perder el tiempo, deambular sin objetivo alguno, detenerse durante algún tiempo en un lugar a acompañar a alguna persona.

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