Alocución de S.E.R. cardenal Juan de la Caridad García, arzobispo de La habana

Por: Mons. Juan de la Caridad García

Domingo 30 de agosto de 2020.

 

Gracias a todos los que hacen posible esta emisión radial del domingo 30 de agosto, día de inicio a la Novena a Nuestra Señora de la Caridad, Madre y Patrona de Cuba, a Ella nos dirigimos rezando:

Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios, no deseches las súplicas que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien, líbranos de todo peligro, Virgen gloriosa y bendita.

La Palabra de Dios nos dice quién es la Virgen María de la Caridad:

Una muchacha israelita, extraordinariamente religiosa, pura y cumplidora de sus deberes. Recibió un aviso de parte de Dios: “No temas, María, porque has hallado gracia delante de tu Dios y concebirás y darás a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús.”

Este Jesús es el Mesías-Salvador, esperado por el pueblo de Dios durante siglos. Es el “hijo de Dios hecho hombre”, y anunciado por los Profetas.

María, enterada de que su prima Isabel, ya mayor, estaba encinta del que iba a ser Juan el Bautista, parte apresuradamente para Ain Karin para ayudarla.

Su prima Isabel la recibió así: “Bendita tú entre las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, dichosa tú que has creído que se cumplirá lo que se te ha dicho de parte del Señor.”

María entonces alabó y dio gracias a Dios con un cántico que llamamos El Magníficat, porque así comienza en latín.

La Virgen vio nacer a su Hijo de una manera muy pobre, en una cueva. Lo llevó al Templo para presentarlo al Señor Dios. Allí un anciano, Simeón, lleno de gozo al ver al niño, exclamó:

Ahora, Señor, puedes dejar ir a tu siervo en paz, según tu palabra, porque han visto mis ojos la salvación, la que has preparado ante todos los pueblos. Luz para iluminar a las naciones y gloria de tu pueblo.

(Canción)

Con el dolor y el gozo de toda madre, pero aceptando con paz la voluntad de Dios, María vio un día que Jesús se iba de su lado.

Jesús fue a cumplir su misión: Anunciar el Reino de Dios. Un día, refiriéndose a María, Él dijo:

“Mi madre y mis hermanos son los que oyen la Palabra y la cumplen.”

Cuando María estaba presenciando la muerte de su Hijo en la Cruz, Él le dijo, mostrándole al discípulo Juan: “Mujer, he ahí a tu Hijo.”

En ese discípulo de Cristo estábamos representados todos los hombres de la humanidad. Desde aquel momento, la Virgen María es nuestra Madre.

La Virgen conoció la maravillosa noticia de que Cristo había resucitado. Había vuelto a vivir para siempre para llevarnos a todos junto a Dios Padre.

La Virgen María está junto a Dios Padre y a su Hijo, Jesucristo, y desde allí intercede por nosotros para que sigamos a Cristo en esta vida y después, al final de los tiempos, podamos reunirnos con ella y con todos los santos para cantar las eternas alabanzas a Dios.

Ella sigue haciendo su papel de Madre estando presente en muchos pueblos de mil formas. En Cuba la veneramos bajo el título de la Virgen María de la Caridad.

¿Qué es la Caridad? El apóstol San Pablo nos la describe así: 1ra de Corintios, capítulo 13.

Así vivió la Virgen. Así debes vivir tú que eres su devoto. La verdadera devoción, conduce a la imitación. Ser hijo es parecerse a Ella. El hijo se parece a su Madre…

(Canción)

Juan Moreno nos narra lo que vivió en la Bahía de Nipe el año 1612:

En el lugar de las Minas de Santiago del Prado, en 1º de abril de 1687, el señor Bonifacio Juan Ortiz Montajo de la Cámara, Cura Rector de la parroquia de este lugar… hizo comparecer al Capitán Juan Moreno, del cual fue recibido juramento por Dios y una Cruz, según forma de Derecho, prometió decir la Verdad de lo que supiera y le fuera preguntado.

Se le preguntó lo siguiente:

– ¿Cómo se llama, de dónde es natural? ¿Qué edad, estado y oficio tiene?

Me llamo Juan Moreno, negro, esclavo, natural de este lugar y capitán de este lugar, y tengo ochenta y cinco años y casado.

Preguntado, declaró lo que sabe en relación con la aparición de Nuestra Señora de la Caridad y los Remedios, dijo:

Siendo de diez años de edad, fue como ranchero de la Bahía de Nipe, que es en la banda del norte de esta Isla, en compañía de Juan y Rodrigo de Hoyos, indios naturales, los cuales iban a coger sal y habiendo rancheado en Cayo Francés, que está en medio de esta Bahía de Nipe, para luego con buen tiempo ir a las salinas, y ya estando una mañana el mar en calma, salieron de dicho Cayo Francés, antes de salir el sol, los dos, Juan y Rodrigo de Hoyos y el declarante.

Embarcados en una canoa para la dicha salina y apartándonos de Cayo Francés, vi una cosa blanca sobre la espuma del agua, que no distinguimos lo que podría ser y acercándonos más le pareció pájaros y ramas secas, pero dijeron dichos indios parecer una niña. Y en estos discursos, llegados, reconocimos y vimos a la imagen de la Virgen Santísima, con el Niño Jesús en los brazos, sobre una tablilla pequeña, y en dicha tablilla, unas letras grandes, las cuales les leyó dicho Rodrigo de Hoyos y decían: YO SOY LA VIRGEN DE LA CARIDAD.

Y siendo sus vestiduras de ropaje, nos admiramos de que no estaban mojadas.

En esto llenos de gozo y alegría, cogiendo solo tres tercios de sal, nos vinimos para el Hato de Barajagua, donde estaba Miguel Galán, mayoral de dicho hato y le dijeron lo que pasaba, de haber hallado a la Señora de la Caridad, y el dicho mayoral, muy contento, y sin dilación, envió luego a Antonio Angola con la noticia de dicha Señora al capitán don Francisco Sánchez de Moya, que administraba las minas de dicho lugar, para que dispusiese lo que había de hacerse y mientras llegaba la noticia pusieron en la casa de vivienda de dicho hato, un Altar de tablas y en él a la Virgen Santísima con luz encendida.

El dicho Capitán don Francisco Sánchez de Moya envió órdenes al dicho mayoral Miguel Galán que viese una casa de dicho hato y que allí pusiese a la Santísima Virgen de la Caridad, y que siempre la tuviera con luz. Y para ello le envió una lámpara de cobre, se hizo la casa cubriendo de guano cercado de tablas de palma y puesta en su Altar esta divina Señora.

(Testimonio de Juan Moreno, testigo presencial del hallazgo, Archivo de Indias, España).

(Canción)

¿Quiénes le pidieron al Papa Benedicto XV que la Virgen de la Caridad fuera Madre y Patrona de Cuba?

 

A Su Santidad Benedicto XV.

SANTÍSIMO PADRE:

Los que suscriben, hijos de la Santa Iglesia Católica Apostólica Romana, a Su Santidad humildemente exponen:

Que son miembros unos y simpatizadores otros, del Ejército Libertador Cubano, título que constituye el timbre de nuestra mayor gloria, por sintetizarse en él, el supremo bien de la Libertad e Independencia de nuestra Patria; que junto a ese título, ostentamos otro, que es el de pertenecer a la Iglesia Católica Apostólica Romana, en cuyo seno nacimos, al amparo de sus preceptos vivimos y de acuerdo con ellos queremos dejar de existir; y esos dos títulos hacen que hoy, reunidos en la Villa del Cobre, en donde se encuentra el Santuario de la SANTÍSIMA VIRGEN de la CARIDAD, y postrados reverentemente ante su altar, acordemos acudir a Su Santidad para que realice la más hermosa de nuestras esperanzas y la más justa de las aspiraciones del alma cubana, declarando Patrona de nuestra joven República a la Santísima Virgen de la Caridad del Cobre, y de precepto para Cuba, el día que lleva su Santísimo nombre, ocho de Septiembre.

 

No pudieron ni los azares de la guerra, ni los trabajos para librar nuestra subsistencia, apagar la fe y el amor que nuestro pueblo católico profesa a esa Virgen veneranda; y antes al contrario, en el fragor de los combates y en las mayores vicisitudes de la vida, cuando más cercana estaba la muerte o más próxima la desesperación, surgió siempre como luz disipadora de todo peligro o como rocío consolador para nuestras almas,  la visión de esa Virgen cubana por excelencia, cubana por el origen de su secular devoción, y cubana porque así la amaron nuestras madres inolvidables, así la bendicen nuestras amantes esposas y así la han proclamado nuestros soldados, orando todos ante ella para la consecución de la victoria y para la paz de nuestros muertos olvidados; y acusaría una vergonzosa ingratitud por nuestra parte, el que a los beneficios que esa Virgen excelsa nos prodiga, permaneciéramos inactivos o mudos, y no levantáramos nuestra voz ante el sucesor de San Pedro, para que haciéndose interprete de los sentimientos del pueblo católico de Cuba y de los de su Ejército Libertador que profesan la religión de nuestros antepasados, y usando de las facultades de que se encuentra investido, declare, previo los trámites correspondientes, como Patrona de la República de Cuba a la Virgen de la Caridad del Cobre, y de fiesta eclesiástica en ella el día que lleva su santo nombre.

Por tanto, a Su Santidad suplicamos humildemente, se sirva acceder benigno a nuestra solicitud.

 

Villa del Cobre a veinticuatro de septiembre de mil novecientos quince.

(Y siguen las firmas de oficiales, clases y soldados del Ejército Libertador)

 

En estos nueve días de alabanzas y oraciones a la Virgen de la Caridad, ella nos invita a vivir como sus hijos y nos lo dice en la Carta a los romanos, capítulo 12, versículos 9 al 21.

-Diga los nombres de algunos mambises que escribieron al Papa Benedicto XV.

– ¿Qué presidente de Cuba oró ante el Santuario a la Virgen de la Caridad del Cobre?

Responda al teléfono 78624000. Le obsequiaremos un rosario con la guía para rezar.

Dulce madre, Virgen de la Caridad, no te alejes, tu vista de mí no apartes.

Ven conmigo a todas partes y solo nunca me dejes.

 Y ya que me proteges tanto, como verdadera madre, haz que me bendigan el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Amén.

(Canción)

A continuación ofrecemos íntegramente la alocución del cardenal y arzobispo de La Habana, Mons. Juan de la Caridad García.

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