Tiempo para ser discípulos y aprendices de Jesús

Por: Yarelis Rico Hernández

Misión en San Nicolás de Bari, Mayabeque.
Misión en San Nicolás de Bari, Mayabeque.
Presbítero Dayron Hernández Martín
Presbítero Dayron Hernández Martín

A propósito de la celebración del Año Misionero, Palabra Nueva conversó con el padre holguinero Dayron Hernández Martín, secretario de la Comisión Nacional de Misiones de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba (COCC). Desde su alejado paraje en el Oriente cubano, donde ni acceso a Internet tiene, este joven presbítero hace de la misión, literalmente, el pan nuestro de cada día. Quizás, por ello, le resulte tan familiar y tan sencillo precisar hasta la más mínima información al respecto. Es como aquella frase popular de los últimos tiempos, que si bien está relacionada con la lectura, se aviene de maravillas a la experiencia misionera de este joven cura de campo: “lo lees, lo vives”. A lo que diríamos entonces: “lo hace, lo vive”. Aquí va el diálogo sostenido gracias a las bondades del correo electrónico.

¿Por qué esta decisión de nuestra Conferencia de Obispos de celebrar un Año Misionero en Cuba? En la dinámica de esta pregunta, ¿por qué su apertura coincide con la clausura de la Jornada Nacional de la Juventud (JNJ)? ¿Por qué un año misionero, cuando es “identitario” de nuestra Iglesia su acción misionera?

“La decisión nace desde la Comisión Nacional de Misiones y es propuesta y aceptada por la COCC y surge fruto del deseo de tomarle el pulso a la vida misionera de la Iglesia en Cuba y reanimarla. La razón de la Iglesia es evangelizar y para todo cristiano, ‘lo mismo que para toda la Iglesia, la causa misionera debe ser la primera’,1 de esto la Iglesia en Cuba ha sido siempre consciente, especialmente en estos últimos años.
”En 1986, al celebrarse el ENEC, la Iglesia optó por ser misionera. En el 2015, al realizarse la I Asamblea Nacional de Misiones, la Iglesia se hace ella misma cinco llamadas en torno a la vida misionera. Quince años después, la Iglesia en Cuba, que no quiere olvidar su razón de ser, vuelve a invitar a este año misionero que prepara la II Asamblea Nacional de Misiones que tendrá lugar en El Cobre del 3 al 7 de agosto del 2020, para ‘redespertar’ y reanimar su opción de ser una Iglesia misionera ‘porque si no lo fuera, sería como una secta que va derecho al fariseísmo y dejaría de ser la Iglesia’.2
”La Comisión Nacional de Misiones quiso que la apertura del año misionero fuera el pasado 4 de agosto, día previsto para la clausura de la JNJ en Cuba, porque los jóvenes, como nos ha repetido el Papa Francisco en varias ocasiones, son el presente de la Iglesia, a ellos hay que invitarlos a ser ‘callejeros de la fe’.3 Ellos, por temperamento, son audaces, generalmente no conocen el ‘no se puede’, el ‘siempre se ha hecho así y no existe otra manera’. Los jóvenes, decía san Juan Bosco, pueden fallar, aun así, no podemos decir que sean malos, los jóvenes pueden ser buenos y alguien tiene que decírselo. La Comisión Nacional de Misiones confía en los jóvenes, en su creatividad para hacer llegar el evangelio a las personas y a los lugares de Cuba donde aún no se conoce. La Comisión Nacional de Misiones cree en los jóvenes y en su testimonio valiente de fe, que se convierte en testimonio misionero que dan cada día. La Comisión Nacional de Misiones anima a los jóvenes a que no se fijen tanto en la vasija de barro que somos todos, sino en el tesoro del evangelio del que son portadores y que están llamados a compartir, de las maneras que solo ellos saben y pueden hacerlo, con los demás”.

¿A qué periferias está llamada nuestra Iglesia en Cuba en su acción misionera? ¿No hay periferias también dentro de la propia Iglesia? Según su respuesta, ¿cómo debe ser nuestra misión ad intra?

“La primera en ser evangelizada es la propia Iglesia, en la Evangelii gaudium el Papa Francisco invita a ‘que todas las comunidades procuren poner los medios necesarios para avanzar en el camino de una conversión pastoral y misionera, que no puede dejar las cosas como están’.4 Y nos recuerda que ‘El Concilio Vaticano II presentó la conversión eclesial como la apertura a una permanente reforma de sí por fidelidad a Jesucristo’. El Papa cita: ‘Toda la renovación de la Iglesia consiste esencialmente en el aumento de la fidelidad a su vocación […] Cristo llama a la Iglesia peregrinante hacia una perenne reforma, de la que la Iglesia misma, en cuanto institución humana y terrena, tiene siempre necesidad’.5
”La misión ad intra que necesita la Iglesia en Cuba, a mi modo de ver, ha de ir en torno a ser comunidades más fraternas, que en nuestros templos se respire fraternidad, que los que estén se descubran hermanos y los que lleguen se sientan acogidos. Como las primeras comunidades cristianas que por su manera de vida se ganaban el aprecio de todo el pueblo y donde muchos, al ver su estilo de vida, se incorporaban al grupo de los creyentes que aceptaban la salvación (cf. Hch 2.42-47). Entre nosotros, los cristianos, deberíamos vivir el secreto de la evangelización que san Francisco de Asís entrega al hermano León: ‘Mira, evangelizar a un hombre, es decirle: Tú también eres amado de Dios en el Señor Jesús Cristo. Y no solo decírselo, sino pensarlo realmente. Y no solo pensarlo, sino portarse con este hombre de tal manera que sienta y descubra que hay algo en él de salvado, algo más grande y más noble de lo que él pensaba, y que así se despierte a una nueva conciencia de sí’.6 Una gran periferia existencial que evangelizar, es el poco amor que nos tenemos”.

¿Cuán importante puede resultar que el obispo, el sacerdote, tengan ese espíritu misionero que tanto necesita nuestra Iglesia? ¿Es tiempo de curas de confesionario o de misioneros? ¿O tiempo de ambos?

“La pregunta me toca bastante cerca porque soy sacerdote. No creo que sean tiempos de curas de confesionarios o de misioneros, creo que es tiempo y la Iglesia necesita curas cristianos. Curas que nos sintamos discípulos de Jesús, aprendices de Jesús. Curas que nos sentemos a los pies del Maestro para aprender a orar, para aprender a tratar a los demás. Curas que creamos y vivamos la Palabra de Dios. Curas que nos olvidemos de nosotros, de nuestros sentimientos, de nuestros proyectos para buscar mirar y querer a la gente como les mira y quiere Jesús, para buscar y construir su Reino y no el nuestro. Y ya sea en el confesionario o en la misión, con los jóvenes o los mayores, con toda una vida pastoral activa y fructífera o callada y aparentemente poco productiva, en nuestro ministerio sacerdotal seremos ‘alter Christi’, no solo porque actuamos en su persona cuando celebramos los sacramentos, sino porque cada día que pasa nos parecemos más a Él. Aquí les pido lo que el Papa Francisco pide tanto para él, recen por nosotros, los sacerdotes, porque llevamos este tesoro en vasijas de barro”.

¿Qué acciones supone este año misionero? ¿Por qué la elección de la beata María Dolores Sopeña y de san Antonio María Claret como patronos del Año Misionero?

“En reunión preparatoria del Año Misionero y la II Asamblea Nacional de Misiones, la comisión propuso como patronos a san Antonio María Claret, obispo que en Cuba, desde 1849 hasta 1856, visitó la mayoría de las parroquias a su cargo dando testimonio de pastor y misionero, y a la beata Dolores Sopeña, quien en el corto período de 1873 a 1876 supo descubrir y corresponder a las necesidades de los más pobres de su tiempo. Ambos fueron testimonio de vida misionera en nuestras tierras cubanas.
”Algunas de las acciones propuestas para animar la vida misionera de nuestras comunidades han sido realizadas, como por ejemplo, la prevista para diciembre de 2019 que invitó y organizó a pequeños grupos de misioneros para recibir a las personas que se acercaran a ver el nacimiento y les explicaran su significado. También se ha concebido, en fechas cercanas a las celebraciones patronales de cada comunidad cristiana, animar una misión que tenga como destinatarios a las personas que un día participaron de la vida comunitaria y por algún motivo se han alejado. Ya en febrero de este 2020 continuamos con las visitas a enfermos para animarles a orar y ofrecer su enfermedad por la misión y los misioneros en Cuba.
”Durante la Jornada de la Familia (desde el Día de las Madres hasta el Día de los Abuelos), se organizarán misiones que tendrán como destinatarios a los familiares de los que participan de la vida comunitaria. Asimismo, para el 26 de febrero de 2020 se invitará a los feligreses a ofrecer el ayuno del Miércoles de Cenizas por la misión y los misioneros en Cuba. El 9 de abril, Jueves Santo de la Cena del Señor, animaremos a los feligreses de las comunidades a tener un gesto caritativo hacia los más necesitados, haciéndoles caer en la cuenta que cuando servimos a los demás estamos anunciándoles que Dios les ama, que Dios no les ha olvidado; estamos haciendo misión.
”El 26 de abril, III Domingo de Pascua, invitaremos a algún miembro de la comunidad a que comparta su testimonio de vida misionera. En vísperas de la Solemnidad de Pentecostés, organizaremos una vigilia de oración por la II Asamblea Nacional de Misiones. Desde junio y hasta agosto promoveremos misiones parroquiales en todas las comunidades”.

Por último, ¿qué importancia le concede a la obra misionera liderada por los niños, los adolescentes y los jóvenes?

“Es muy esperanzador ver cómo ya desde niños, muchos se convierten en audaces misioneros. Los mejores evangelizadores de los niños, adolescentes y jóvenes, son los propios niños, adolescentes y jóvenes, porque viven generalmente en los mismos ambientes, tienen los mismos sueños, pasan por los mismos problemas y pueden así comprenderse mejor y descubrir cuando uno de ellos necesita una palabra o simplemente un gesto de cariño y cercanía. Ellos, como nos lo ha recordado el Papa Francisco, no solo son el futuro de la Iglesia en Cuba, tenemos que mirarles como el presente y tenerlos en cuenta para escribir, como Iglesia, nuestra historia creyente, nuestra historia de salvación”.

Notas
1 San Juan Pablo II: Carta Enc. Redemptoris missio, 86.
2 Conferencia de Obispos Católicos de Cuba: “Discurso inaugural del ENEC, pronunciado por Mons. Adolfo Rodríguez”, en Encuentro Nacional Eclesial Cubano. Documento final e instrucción pastoral de los obispos de Cuba, México D. F., Obra Nacional de la Buena Prensa, A. C., 2005, p. 24.
3 Papa Francisco: Exhortación apostólica Evangelii gaudium, 106: “¡Qué bueno es que los jóvenes sean ‘callejeros de la fe’, felices de llevar a Jesucristo a cada esquina, a cada plaza, a cada rincón de la tierra!”.
4 Papa Francisco: Ex Ap. Evangelii gaudium, 25.
5 Ibídem.
6 Éloi Lecrec: Sabiduría de un pobre, en https://books.google.com.cu.

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