Las Águilas en el corazón del Cibao

Por Nelson de la Rosa Rodríguez

cibao, serie del caribe

cibao, serie del caribeLas Águilas Cibaeñas no son un equipo más de la Liga Profesional Dominicana. En su corazón se une todo el sentimiento de la región del Cibao, cuya capital es Santiago de los Caballeros y donde muchos aseguran que al séptimo día, luego de hacer todas las cosas y antes de descansar “Dios dejó caer gotas de su sudor” para bendecir una tierra que se goza con ser de las más fértiles del Universo.

No voy a adentrarme en detalles históricos. Con un poco de suerte usted los puede conseguir en Wikipedia u otra página parecida, quiero contarle hoy de mi experiencia “aguilucha”.

Era el domingo 19 de noviembre del pasado año y en un alto entre muchas responsabilidades pastorales, Cesarina y Pinky, siervos de Cristo Vivo en la Casa de Emaús, me pusieron en contacto con Bienvenido Tuto Tavarez, conocido cronista deportivo de Santiago de los Caballeros, quien gentilmente me invitó a ir al Estadio Cibao, que llaman el Valle de la Muerte (porque todo rival que llega allí sale casi siempre derrotado).

Y no era solo ir al estadio, era también ver el duelo Águilas-Tigres de Licey. Esas son palabras mayores, es el culmen de la rivalidad beisbolera dominicana, es el Yankees-Boston en Estados Unidos, el Real Madrid-Barcelona del fútbol español, el Boca-River en el argentino o lo que una vez fue Industriales-Santiago de Cuba en la pelota nuestra.

Llegamos primero que Tuto, casi tres horas antes del comienzo del partido, aún lloviznaba, pero allí estaban los fanáticos, los vendedores de banderitas, gorras y toda serie de souvenirs, los revendedores de entradas, etc… y llegó Tuto.

Contrario a lo que había imaginado, no entraríamos por la puerta principal, sino que lo hicimos directamente por el Club House de las Águilas, la zona de los vestidores. Yo no me lo creía y pensaba en Rafael Santacruz el carismático Delegado de los equipos Habana y Mayabeque, sin dudas el más grande aficionado de ese equipo en nuestro país… y por mucho.

Allí, un laico predicaba la Palabra de Dios a los peloteros, entre ellos los lanzadores cubanos Roennis Elías, Francisley Bueno y Yuniesky Maya. Luego del abrazo que más que al amigo era a ese pedazo de tierra que le vio nacer, el último dijo: “Me siento muy bien aquí en las Águilas, esta es una gran organización y quiero dar gracias al gerente general Manny Acta por confiar en mí y darme la oportunidad de regresar, ya que estoy recuperándome de una lesión. A mí me encanta venir aquí porque se juega muy parecido a como lo hacemos allá en Cuba”.

Maya, quien tuvo una breve incursión por las Grandes Ligas, salió de Cuba hace nueve años y durante el trayecto su horizonte ha estado marcado por el trabajo diario. “Todos en Cuba conocen mi historia y estoy satisfecho con lo que he alcanzado. Gracias a Dios. He tenido altas y bajas, pero nosotros, los cubanos somos luchadores y lo seguimos siendo en el país que estemos y salimos a defender la camiseta que nos pongamos, a dar el mayor de los esfuerzos, pero sin olvidar nunca nuestras raíces”.

Luego de la foto de rigor y desear lo mejor para su labor de esa tarde, quería llenar mi vista de todo lo que me rodeaba. El recinto de descanso estaba marcado por fotos de los mejores peloteros de la historia del club y ante mí estaba incluso, de cuerpo presente, Mendy López, el más grande jonronero de la franquicia.

Sin darme cuenta, ya estábamos en la grama del estadio y poco antes de comenzar el partido Manny Acta, quien además dirigió a República Dominicana en el primer Clásico Mundial, tuvo palabras de elogio para el béisbol nuestro. “A mí, en lo particular, me encanta el jugador cubano porque es muy competitivo, lo hace desde que comienza en los torneos en su país con tal de llegar a la selección nacional y aquí hemos tenido mucha suerte con ellos. Son entregados, muy trabajadores, yo creo que la Liga Invernal es muy apropiada para ellos. Los fanáticos cubanos deben estar muy orgullosos de sus peloteros, los que están allá, los que juegan aquí y los muchos que sobresalen también en las Grandes Ligas”.

Manny, con una gran carrera como atleta y dirigente, se siente orgulloso de pertenecer a las Águilas. “Este equipo tiene mucha importancia en la historia del béisbol dominicano. Nosotros tenemos una fanaticada increíble, el hecho de ser un equipo que ha conquistado veinte títulos lo pone en un lugar privilegiado. Su historia está marcada por el espíritu guerrero y eso lo hace si no el más, uno de los más competitivos, año tras año. Ahora mismo estamos enfocados en volver a ganar una corona que se nos resiste desde hace algunas temporadas”.

Poco tiempo después, comenzó el partido y estábamos en un buen lugar de la grada, pero faltaba más. Unos minutos después, la seña de Tuto me garantizaba que podía hablar con Winston (Chilote) Yenas Dávila, actual presidente del Club. Fuera de todo protocolo y en una conversación de más de diez minutos marcada de fondo por la algarabía de los fanáticos, según la intensidad del partido, el hombre de setenta y dos años dijo: “Yo tengo sangre cubana por parte de mi abuelo materno y recuerdo muchas de las historias que él me contaba, así que tengo a Cuba bien cerca”.

Chilote jugó en Grandes Ligas entre 1968 y 1975 y se destacó por ser un jugador de cambio muy efectivo con el Texas e incluso más de una vez salió de emergente por el gran Nolan Ryan. “Sí, muchas veces, incluso fui testigo de dos de sus juegos de hit no run. Aquello fue una experiencia maravillosa, aunque sin la cobertura informativa que hay hoy ni tampoco el dinero que se paga ahora. Me hubiera gustado vivir este tiempo” (y sonríe).

Desde distintas responsabilidades Chilote Yenas ha disfrutado de 19 de las 20 coronas anteriores de las Águilas Cibaeñas y deja clara la influencia del béisbol cubano. “Esa influencia está marcada incluso por la presencia del gran Martin Dihigo, y para que tengas una idea, el primer campeonato ganado por nuestro equipo fue en 1951 y el manager era el cubano Rodolfo Fernández. Yo creo que tenemos una gran conexión y por eso las puertas siempre han estado abiertas para los peloteros cubanos, ahora tenemos a Maya, Elías y Francisley y les estamos muy agradecidos”.

Pinky (que hacía mucho no iba al estadio) y yo, terminamos de ver el juego desde el palco destinado a los cronistas. El tiempo pasó entre anécdotas e intercambio de experiencias, mientras los fanáticos disfrutaban de un verdadero espectáculo, que incluyó no solo el triunfo de los suyos en el terreno, sino también todo lo que acontece en las gradas y que ojalá un día podamos disfrutarlo en Cuba.

Así concluyó mi estancia en el estadio Cibao, el Valle de la Muerte, el recinto grande por donde han pasado los mejores peloteros de República Dominica.

Días después y ya de regreso, supe que las Águilas habían clasificado para la segunda ronda. Más tarde se coronaron por vigésimo primera ocasión en la Liga Dominicana (LIDOM), por lo que fue el equipo representante del país en la Serie del Caribe de Jalisco, Guadalajara.

Allí, reforzados con otro pitcher de Cuba en su nómina, el marieleño Raúl Valdés, alcanzaron el segundo lugar, luego de eliminar al equipo Cuba que se llamó Alazanes de Granma y ceder en la final ante los monarcas boricuas Criollos de Caguas, quienes igualaron la hazaña de ganar dos veces consecutivas la Serie del Caribe.

Las Águilas Cibaeñas, pese a no ganar, les devolvieron la alegría a los fanáticos al llegar a la discusión del título, luego de que junto a novenas como Gigantes del Cibao, Tigres de Licey y Leones del Escogido sufrieran once derrotas consecutivas entre el 2015 y el 2017.

Terminada la Serie del Caribe, Las Águilas regresaron a Santiago de los Caballeros y fueron recibidos por una delirante y agradecida afición, para muchos la mejor de República Dominicana. Ω

 

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