Raúl Hernández Novás, ensayista

Por: Daniel Céspedes Góngora

libro Raúl Hernández Novás. Ensayos
Libro Raúl Hernández Novás. Ensayos

“A medida que leemos vamos experimentando una curiosa avidez de continuar, no solo por el interés que nos despierta, sino además por las cualidades de su cuidada prosa, siempre atenta a significativos matices que nos son presentados con indudable acierto”.
Enrique Saínz

La aparición del volumen Ensayos, de Raúl Hernández Novás (Fondo Editorial Casa de las Américas, 2018), compendio prologado por el crítico, investigador y académico Enrique Saínz, rescata la prosa ensayística dispersa en revistas culturales como Casa de las Américas, La Gaceta de Cuba… de quien fuera muy celebrado poeta entre sus propios contemporáneos e incluso por otras generaciones que se han acercado a sus libros de los años ochenta y noventa (Da capo, Animal civil, Sonetos a Gelsomina y Atlas salta). No se olvide tampoco las deferencias intelectuales que supusieron en sus diferentes momentos dar a conocer Poesía (2000) y Otros poemas (2015).
Ya esta labor de localización y agrupación vendría siendo el primer mérito de un libro que aspira a vertebrar –y ya admitamos que lo consigue– al Raúl Hernández Novás (1948-1993) ensayista. Ahora, acoplar todos estos textos (veintitrés en total) implica que, queriéndolo o no, el lector se afilie más a algunos de ellos por temas o figuras e incluso por la propia escritura, la cual pareciera responder a una sola manera de concebirse. Pero el avance en la lectura nos revela un ensayismo de varios tonos, propósitos y extensiones que, por supuesto, vislumbran tanto al autor, como sus preferencias o asiduidades.1 Las distinciones suelen asimismo entrever aquello que no se desea abordar. Téngase muy en cuenta lo anterior, pues en Hernández Novás no es incapacidad o desgano. Sencillamente, hubo asuntos que no fueron de su interés. Es de lo que escribe y analiza cuanto debe importarnos, no de sus desánimos o de nuestros agrados, aunque él supo tomar distancia y hasta encubrir sus gustos para alcanzar mayor persistencia, lucidez e imparcialidad críticas.
Sorprende cuando, encontrándonos referencias sobre el cine de Douglas Sirk, Pedro Almodóvar y David Lynch, asistimos a los trasvases de la literatura al cine desde la coproducción argentina-estadounidense El beso de la mujer araña, la novela de Manuel Puig que, dirigida por Héctor Babenco, estimula apuntar a Novás: “La industria norteamericana se ha revelado siempre no solo como un campo tentador sino como una excelente escuela del oficio. Pero el oficio que enseña el cine norteamericano sirve para hacer, ante todo, buenas películas norteamericanas” (p. 300). Aquí escribe el crítico de literatura que, por conocer necesariamente sobre el séptimo arte, tiene que valerse del mismo para ilustrar lo que es inevitable: las relaciones tirantes entre cine y literatura o viceversa. Su comentario no solo queda enriquecido, sino que asciende para inquietar al propio lector expectante. Por eso en “El reto de la mujer araña” y, sobre todo, en “Post Script: Más sobre Puig, besos y arañas”, también hay en rigor, crítica de cine.
Más que lecciones, hallamos inquietas, no definitivas, propuestas de interpretación. Y, no obstante, cada texto da margen para la entrada del lector como si quisiera escucharlo. Por recurrir el ensayista al relato descriptivo, uno siente que no se limita. Mas es un desliz de apreciación. Él no necesita especificar la médula de cuanto encuentra. Es, desde las posibles reservas de un texto antes ajeno, pero ya cercano por releído, que el ensayista parte y retorna. Y allí, donde pudiera glorificarse un privilegiado yo relacionante, advertimos al historiador presto, más que a resolver enigmas humanos, como Edipo/Michelet, a considerar las conquistas pasadas, resurgidas al presente, para iluminarlo. Esta sería la metáfora de Ezequiel en lo relativo a la imagen del historiador recolector de huesos que también renueva el polvo creativo de la humanidad.2 Repárese a propósito en “Nombrar las cosas: Eliseo Diego”, texto llamativo que, como los concernientes a Vallejo y el centrado en Octavio Paz, permite valorar además las asociaciones interartísticas frecuentes en la ensayística de Novás.
Con estos ensayos vuelve a corroborarse una realidad: nuestras más esclarecidas reflexiones escriturales emanan casi siempre de poetas irrenunciables. Sin embargo, ello no quiere decir que intenten en todo instante –ni siquiera a intervalos– hacer prosa poética. No es condición forzosa para lograr un excelente ensayo. De esto y otros requerimientos estuvo bien claro Raúl Hernández Novás. Ω

Notas
1 Compárese si no un escrito ameno como “El canto popular de las comidas” con el abrumador “Hacia la patria del guatemalteco”. Y, no obstante sus desigualdades en hechuras y propósitos, en ambos transita el analista penetrante amparado por el escritor perspicaz en juicios y muy atento con el lenguaje.
2 Ver de Roland Barthes: Michelet, traducción de Jorge Ferreiro, México, Fondo de Cultura Económica, 1988.

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