Obra inconclusa

Por Jorge Fernández Era

obra inconclusa

obra inconclusaAllí se iba a construir un moderno Laboratorio de Investigación de Meteoritos.

Se iba. Porque cuando la brigada de constructores alcanzó el 85 % de terminación de la obra, el ingeniero proyectista –previsor él– se dio cuenta de que la vibración de los trenes que circulan por la línea del ferrocarril que existe desde hace ochenta y pico de años a solo treinta metros, podría dañar el funcionamiento de los sofisticados equipos de medición y control.

Después de tres meses de discusión de los factores implicados en el asunto, acordaron que el ingeniero proyectista se hiciera una autocrítica ante su colectivo de trabajo –secretaria y dibujante– y adaptara el proyecto original para otra cosa que no fuera el mencionado Laboratorio de Investigación de Meteoritos. Cinco semanas más tarde, atendiendo a su propuesta, se decidió aprovechar la línea ferroviaria para hacer allí una Terminal de Trenes.

Vistos los detalles y realizados los ajustes pertinentes, fueron abajo algunas paredes para aumentar el área útil del recinto y se retiraron los sofisticados equipos de medición y control. Solo quedó un evacuador de gases tóxicos con la intención de utilizarlo en los futuros baños.
Cuando la brigada de constructores ostentaba el 90 % de terminación de la obra, alguien –vaya suspicacia– comentó que aquella Terminal de Trenes era un gasto inútil, pues solo sería utilizada por los veintinueve pobladores de una cooperativa agropecuaria no muy cercana.

Setenta días duró la discusión con los implicados. Quedó clara la responsabilidad de los inversionistas, pero se decidió darles una última oportunidad. Alguien propuso entonces –en momentos difíciles los revolucionarios son más creativos– aprovechar la gran cantidad de sillas del exsalón de espera para hacer allí mismo, sin mucha inversión adicional, una cafetería.

Cuando la brigada de constructores lucía orgullosa el 95 % de terminación de la obra, la División Occidental de Ferrocarriles predijo el peligro de accidentes que representaría el estacionamiento de trenes y locomotoras en el lugar, cada vez que alguno de los maquinistas –únicos beneficiarios del establecimiento gastronómico– ameritara un refrigerio.

Luego de tres minutos y sin discusión alguna, se decidió demover al ingeniero proyectista, construir un Laboratorio para el Estudio de la Viabilidad de Construcciones de Terminales de Ferrocarril con/sin y/o Cafeterías, y tirar unos quince kilómetros de líneas para desviar las existentes porque, como ya se dijo, la vibración de los trenes que circulan… Ω

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