Nota de la Conferencia Cubana de Religiosas-os

Junta Directiva de la CONCUR y sus hermanos de la Vida Consagrada

Muy queridos hermanos:

…Quisiera ser el eco de algún canto que a los hombres haya dado unos momentos de paz, que no importa ser la chispa de un momento o de otra luz el reflejo lo importante es alumbrar, quisiera que cuando el final llegara de mi existencia quedara una huella sin dolor, quisiera que cuando me recordaran y mi nombre pronunciaran lo hicieran con amor, quisiera hablar con Dios como un amigo sin que premios ni castigos me hagan enmudecer y pedirle que perdone mi miseria que se queda en un quisiera… que soy solo un hombre que camina a tientas con su paz y su dolor…(Canto: Quisiera, de Roger Hernández)

No encontramos palabras para expresar lo que sentimos como Iglesia y como Vida Consagrada que vive en Cuba y por eso nos apoyamos en este extracto de tan hermoso canto, con él queremos dar GRACIAS por la vida entregada de nuestro hermano, pastor y amigo el cardenal Jaime Lucas Ortega Alamino, a quien pudiéramos definir como la persona que supo ser puente, hombre de diálogo y de sufrimiento callado, tuvo que sufrir por las incomprensiones, cuando en tantos intentos y caminos recorridos su voz junto a sus hermanos pastores no pudo ser silenciada, duele saber que se pierde físicamente a una persona que habló donde tenía que hacerlo y con quien tenía que hacerlo, y es de agradecer esa vida gastada que supo DAR aun cuando muchos decían que no hacía o no decía nada… ¿qué sabemos del bien que hace una persona? Nunca sabremos lo suficiente, es por eso que hoy unidos en el dolor podemos decir que este gran hombre luchó con talante espiritual llevando su cruz y su dolor, el con sus grandes dones amó entrañablemente a su Iglesia y a su pueblo, este gran hombre de Dios quedará como un gran referente para todos aquellos que supimos VER con el corazón, porque en verdad en este mundo nuestro lo esencial es invisible a los ojos. (Antoine de Saint-Exupéry)

Gracias Monseñor Jaime, por todo y por tanto, pero en especial por ser un hombre de palabra, de respeto, de fidelidad, gracias porque hoy usted estará intercediendo por este pueblo que quiere seguir siendo fiel a Dios en medio de sus sufrimientos y sus luchas, permaneciendo en esta isla con la convicción de que algún día veremos con nuestros propios ojos todo por lo que usted luchó para que se reconociera nuestra libertad religiosa, nuestros derechos y porque nuestra patria sea como nos enseñó Martí: “Con todos y para el bien de todos”.

Que María de la Caridad, Nuestra Madre y Patrona lo acoja en sus brazos, ella que tantas veces escucho su voz pidiéndole: “Virgen Mambisa que seamos hermanos”, le haga descansar serenamente en su regazo hasta que juntos podamos volver a cantar: “Todos tus hijos a ti clamamos…”

Siempre con cariño fiel y agradecido:

Junta Directiva de la CONCUR y sus hermanos de la Vida Consagrada

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