Nuevas luces de esperanza para los jóvenes cubanos

Por: Yandry Fernández Perdomo

La-Pastoral-Juvenil-se-prepara-para-la-JMJ
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La participación de la mayor delegación cubana a la Jornada Mundial de la Juventud en Panamá ha generado expectativas de renovación y cambio para la Iglesia cubana.

Hace dos años Eliany Díaz nunca imaginó que la realización de uno de sus sueños pudiera estar tan cerca. Ella es una de las jóvenes comprometidas con la Iglesia que viajarán a Panamá en enero de 2019 para celebrar la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), la cual reunirá a cientos de miles de muchachos y muchachas de todas las naciones con el objetivo de darles a conocer el mensaje de Cristo y crear un ambiente de convivencia para compartir y reflexionar juntos sobre los temas fundamentales de la existencia.
Sin embargo, su trayecto para la participación en la JMJ ha conllevado muchos sacrificios. “Cuando nos enteramos de que este evento se realizaría en un país cercano al nuestro, comenzamos a recaudar fondos por cuenta propia y con la ayuda de nuestros padres. Nos limitábamos de salir a festividades y el estipendio de la escuela también lo guardábamos”, explicó.
Pero, llegó el mes septiembre de 2017 y gran parte del país recibió los embates del huracán Irma, fenómeno meteorológico muy dañino. Parecía que todos centra-ban su atención en la ayuda a los damnificados. Sin embargo, dos meses después, aun cuando muchas familias todavía sufrían por las pérdidas de sus bienes, llegaron a Cuba los brotes de la esperanza con el arribo de los signos que presidirán este importante evento.
La Cruz de la JMJ, un símbolo que representa la esperanza del pueblo cristiano ante el dolor, acompañó a los jóvenes católicos de La Habana en su recorrido por la arquidiócesis, en especial, por la periferia de la ciudad, donde el ciclón causó mayor impacto.

Jóvenes-misionando-en-Río-Seco
Jóvenes-misionando-en-Río-Seco

El recibimiento de estas insignias se realizó el 5 de noviembre en el municipio de San José de las Lajas y luego se dirigieron hacia la diócesis de Pinar del Río para más tarde retornar a la Arquidiócesis de La Habana el séptimo día de ese mismo mes. A la llegada, la Pastoral Juvenil organizó un Viacrucis por las calles de la capital. Durante los días posteriores, los signos recorrieron los poblados de Cojímar, Alamar, Bauta, San Antonio de los Baños y El Rincón.

Papa Francisco, impulsor de la esperanza
La capacidad de soñar de muchos jóvenes como Eliany que querían participar en la JMJ no fue un hecho casual, era parte del legado que el Papa Francisco les dejó en el encuentro que sostuvo con ellos durante su visita a la Isla en septiembre de 2015.
El centro de sus palabras estuvo destinado a motivarlos a buscar nuevos caminos por la esperanza: “Ábrete y sueña, sueña que el mundo contigo puede ser distinto. Sueña que, si tú pones lo mejor de ti, vas a ayudar a que ese mundo sea distinto. No se olviden. Sueñen”.
Pero el impacto de Francisco no se quedó ahí. El 11 de febrero de este año, el Obispo de Roma expresó en un mensaje que el Sínodo de los Obispos sobre “Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional” y la JMJ son una buena coincidencia, ya que la atención y reflexión de la Iglesia está centrada en las nuevas generaciones.
“El Señor, la Iglesia, el mundo, esperan también vuestra respuesta a esa llamada única que cada uno recibe en esta vida. A medida que se aproxima la JMJ de Panamá, os invito a prepararos para nuestra cita con la alegría y el entusiasmo de quien quiere ser partícipe de una gran aventura. La JMJ es para los valientes, no para jóvenes que solo buscan comodidad y que retroceden ante las dificultades”, así concluyó Su Santidad.
Para sor Iyala Farías, quien pertenece a la congregación de las Hijas de la Caridad y dirige el grupo de jóvenes católicos universitarios en la capital, este impulso del Papa Francisco representa un momento especial para hacer crecer en los jóvenes la experiencia del seguimiento a Jesús. “La JMJ constituye un renovar en la vida de ellos y Dios ha querido que se realice poco después del Sínodo”, dijo.
Meses después de lo expresado el 11 de febrero, Su Santidad también dedicó un conmovedor mensaje a los jóvenes cubanos: “Les animo a enamorarse de Jesús, a tener un compromiso cada vez más concreto al servicio de la Iglesia, en esta Cuba concreta de hoy, sin miedo de escuchar el llamado de Dios en las situaciones que se van presentando todos los días”. Además, en sus palabras estuvo la idea de que a través de la JMJ en Panamá y en Santiago de Cuba, los cubanos puedan profundizar en su fe y en la construcción de la Iglesia cubana de hoy y de mañana.

La-JMJ-genera-nuevas-expectativas-en-los-jóvenes-cubanos
La-JMJ-genera-nuevas-expectativas-en-los-jóvenes-cubanos

La Habana protagoniza el proceso de inscripción
A partir de septiembre, los medios de comunicación se han hecho eco de la noticia de la participación de más de 400 peregrinos de la Mayor de las Antillas a la JMJ de Panamá, lo cual representa la mayor delegación cubana en la historia de este tipo de eventos.
Detrás de la alegría que provoca esta información, está la labor de numerosas personas y agentes pastorales dentro del país para llevar a cabo el sueño de muchos cubanos. Desde la apertura de las inscripciones para el gran evento, la Comisión Nacional de Pastoral Juvenil pidió ayuda a la arquidiócesis habanera para los trámites de todos los peregrinos de la Isla. Ello significó que la pastoral diocesana necesitara de la colaboración de decenas de voluntarios para auxiliar con los trámites en los meses de julio y agosto.
“Me llamó la atención de que en la medida en que los jóvenes pasaban a dejar sus documentos en las oficinas del arzobispado, de manera espontánea se quedaban para ayudar. La pastoral no convocó a los jóvenes, fuimos nosotros mismos, por sentido de pertenencia, quienes decidimos dedicar nuestras vacaciones para ayudar”, refiere Eliany.

Los jóvenes llevan la iniciativa
Desde el mes de septiembre, en diferentes comu-nidades se han desarrollado iniciativas para formar a los peregrinos a la JMJ. En noviembre, por ejemplo, comenzaron encuentros periódicos de preparación. “Estas reuniones son para disponer corazones. Lo primero es conocer sobre la importancia de la participación en una JMJ. La formación debe tener una parte motivacional, logística y espiritual, la cual no debe reducirse a una misa de envío, sino que deben prepararse temas y meditarlos”, explicó Joeluis Cerutti, uno de los muchachos líderes de la pastoral.
También refirió la necesidad de desarrollar el potencial de cada uno de los jóvenes para que la jornada les permita transformar sus vidas y la vida de la Iglesia en general.
Por su parte, Neifer María Rigau, quien es la animadora nacional de Misión País (agrupación misionera), comenta que desde hace algún tiempo el proyecto realiza periódicamente un espacio para la oración, llamado “hOra x Cuba”.
Sobre ello declaró que los temas giran implícitamente en torno a esa preparación para la Jornada. “Es nece-sario vincular lo festivo con lo místico porque es muy importante que los jóvenes vivan la experiencia y la interioricen”, acotó.
Asimismo, en el interior de las parroquias se promueve la formación. “En mi comunidad hemos tenido varios encuentros catequéticos donde nos hemos ido preparando en temas sobre la JMJ”, afirmó Wendy Pérez.

El carisma de la unidad también presente en la JMJ
La Arquidiócesis de La Habana vivió este año un evento inédito en su historia. Entre los días 10, 11 y 12 de agosto fue testigo del primer GenFest local, un festival donde diferentes jóvenes de todas las realidades de la Isla fueron más allá de cualquier frontera para vivir la experiencia de la fraternidad.
Esa espiritualidad del GenFest ha permanecido por estos meses entre los jóvenes que participaron. “Tuvimos reuniones donde hemos profundizado en realidades de nuestra fe como el Espíritu Santo, la vida de María, el carisma de la unidad y todo esto nos ha preparado también para formarnos de cara a la JMJ”, afirmó Virgen Caridad Peyrellade, miembro del Movimiento de los Focolares.
Por otro lado, para Jose Lázaro Fontes, la venidera actividad de enero es una buena oportunidad para tener una mayor conciencia de la universalidad de la Iglesia.
En el fondo de todas estas expectativas de los peregrinos ante la venidera JMJ, existe una profunda gratitud por el nuevo camino de Dios para los jóvenes. A propósito, Brian Gavilán, uno de los muchachos que encabezan el proyecto Laicos Misioneros de la Misericordia, expresó: “No tendremos cómo pagarle al Señor todas estas maravillas que nos está poniendo en nuestras manos. Se están viviendo momentos de esperanza en el futuro de la Iglesia en Cuba”.

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