Calle San Ignacio

Esta importante vía de La Habana Vieja debe su nombre a la edificación, en la primera mitad del siglo xviii, del Colegio San José por los padres de la Compañía de Jesús, fundada por san Ignacio de Loyola. Antes de esto era un espacio baldío, cenagoso, donde se arrojaban desperdicios de la pesca y se consideraba inhabitable.
Hacia 1727, comenzó la construcción en aquellos terrenos que habían sido donados a la Compañía. Su fachada se erigió precisamente con frente a esa calle, mientras que el templo anexo se abría a Empedrado, haciendo esquina con San Ignacio, en lo que comenzó a llamarse, por las características de su terreno, Plazuela de la Ciénaga.
El Colegio funcionó hasta 1767, cuando el monarca Carlos III expulsó a los jesuitas de sus dominios. En su local se erigiría en 1773, gracias al arzobispo Santiago José de Hechavarría y Elguezúa, el Seminario de San Carlos y San Ambrosio, la institución educativa más importante de Cuba en su época. Mientras, el templo albergó, a partir de 1777, la Parroquial Mayor habanera y en 1789, cuando se erigió el Obispado de San Cristóbal, fue destinada a Catedral.
El crecimiento de estas instituciones religiosas potenció la importancia de la calle y sus aledaños. En la Plaza de la Catedral se levantaron pronto varias de las residencias de los vecinos más notables de la ciudad, como el Palacio de los Marqueses de Aguas Claras en San Ignacio esquina a Empedrado. En la planta alta de esa casa tuvo su vivienda y taller el pintor Víctor Manuel García. Ω

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