Una ciudad, una fe

Por: Jorge R. Bermúdez

adre Varela (2019), de Janet Ruiz Cortada
adre Varela (2019), de Janet Ruiz Cortada

“La belleza es la sombra de Dios”, dijo la gran poetisa chilena Gabriela Mistral, primer Premio Nobel de Literatura de Hispanoamérica. Y de estas sombras se cubrieron las ilustres paredes del Centro Cultural Padre Félix Varela de La Habana (otrora Seminario San Carlos y San Ambrosio), en ocasión de inaugurarse el martes 11 de junio la exposición colectiva de pintura Una ciudad, una fe en homenaje al 500 aniversario de la ciudad de La Habana.
En ella se mostraron dos líneas expositivas bien definidas: las obras resultantes del concurso convocado y las de los artistas invitados a participar fuera de concurso.
El jurado responsable de otorgar los premios estuvo integrado por la especialista e investigadora Delia María López, Marta Triana y el hermano Jesús Bayo Mayor. El primer premio correspondió a Padre Varela (2019), de Janet Ruiz Cortada, en tanto que el segundo premio recayó en San Cristóbal (2019), de Dany González Rodríguez. En ambos óleos predominó una línea figurativa de fuerte impronta realista en consonancia con la temática religiosa dominante.
La obra de Janet tuvo la particularidad de recrear una situación casi cotidiana de la vida del presbítero Félix Varela, quien en actitud reflexiva recorre uno de los pasillos del citado centro de estudios, donde le impartió clases de Filosofía a toda una generación de cubanos durante el siglo xix, sentando las bases de un pensamiento racionalista y nacionalista en pleno período colonial. En términos plásticos, a la recreación de tal situación le asiste una intención ilustrativa que tiene, en el juego de los claroscuros propios del ámbito arquitectónico en el que se inserta, su interés mayor.

San Cristóbal (2019), de Dany González Rodríguez
San Cristóbal (2019), de Dany González Rodríguez

El San Cristóbal de Dany destaca por ser una propuesta que se materializó con dignidad plástica a partir de un referente icónico con una trayectoria de siglos en la historia del arte occidental.
El tercer premio quedó desierto. El jurado decidió otorgar una mención a la escultura Presencia (2019), de David Abad Fernández.
En cuanto al conjunto de obras que representó a los artistas invitados, es de destacar que estas se insertan de manera orgánica en el presente hecho expositivo en relación con la temática del 500 aniversario de la ciudad de La Habana, tanto en lo que concierne a su paisaje urbano y arquitectura religiosa más representativa, como a las personalidades de relieve nacional y universal nacidas en ella, como es el caso de José Martí.
En lo referido al paisajismo urbano, destacan las obras de la colección de la Iglesia de La Merced, de la autoría de un número de artistas académicos del pasado siglo. A estas se suman las de temática urbana más recientes de la artista plástica Mercy Rivadulla, así como las de su padre, Eladio Rivadulla Martínez; este último notable cartelista, aunque en este caso está representado por un número de acuarelas sobre la Ermita de los Catalanes, correspondientes a su etapa de estudiante en la Academia de San Alejandro. En relación con el más universal de los cubanos, el habanero José Martí, son de citar las obras de los artistas gráficos Arístides Esteban Hernández (Ares) y Lorenzo Santos (Losama).
Como bien lo anticipa el título de la exposición, la ciudad de La Habana y la fe son los móviles de los artistas convocados, a los que se les une el armonioso patio interior de una arquitectura bien ilustre, entre renacentista y manierista, que le da a las obras expuestas la espiritualidad de esa sombra de la que hablaba la Mistral, y cuya luz nos es siempre tan necesaria. “Digo sombras, porque es más luz”.1 Ω

Nota
1 El verso corresponde al poema “Digo sombras”, del poemario inédito Abydos, del autor del presente texto.

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