Evoca la Iglesia misa fundacional de La Habana

Por: Yarelis Rico Hernández

Misa por los 500 años de la fundación de La habana
Misa por los 500 años de la fundación de La habana
El cardenal, evocando a aquellos que al pie de la ceiba participaron de la misa fundacional de La Habana
El cardenal, evocando a aquellos que al pie de la ceiba participaron de la misa fundacional de La Habana

En la zona aledaña al Templete, sitio donde se realizó la primera misa en la Villa de San Cristóbal de La Habana el 16 de noviembre de 1519, gente de pueblo, creyentes y no creyentes, habaneros y cubanos todos, volvieron a reunirse quinientos años después para agradecer a Dios por la fundación de esta ciudad.

Fue una ceremonia sencilla, hermosa y muy cubana, que reunió también a líderes de otras denominaciones religiosas no católicas, quienes se han sumado a las celebraciones de la Iglesia por el medio milenio de La Habana.

La misa, presidida por el cardenal Juan de la Caridad García, arzobispo de La Habana y concelebrada por los monseñores Wilfredo Pino y Manuel de Céspedes García-Menocal, arzobispo de Camagüey y obispo de Matanzas, respectivamente, tuvo, además de su connotación religiosa, un profundo sentido de cubanía, que se enriqueció por la sonoridad musical acompañante conducida por la guitarra como instrumento líder.

La ceremonia eucarística acogió los deseos y súplicas de la gran familia habanera reunida en torno a Dios en un sitio público de gran importancia para la historia local y cubana. Fue, sin dudas, una profesión de fe compartida y ocasión que todos aprovecharon para pedir a Dios por los niños, las madres, los padres, los ancianos, los enfermos, los obreros, los campesinos y también por los gobernantes.

La Palabra, que esta mañana recogía el más universal de los mandamientos: “Que se amen los unos a los otros como yo los he amado” resultó un llamado, también cívico, a la concordia, al deseo de construir juntos una mejor ciudad y de establecer un diálogo que respete diferencias.

El cardenal, evocando a aquellos que al pie de la ceiba participaron de la misa fundacional de La Habana, invitó a todos los católicos a manifestar públicamente la fe de su Iglesia, tal como lo han hecho durante años en otros espacios públicos: escuelas, centros de trabajo, actos sociales, etc. Como colofón, llamó a las familias habaneras a rezar todos los días, “pues –dijo- familia que reza unida, permanece unida, y esa paz se irradia a la sociedad”.

De manera espontánea, después de concluida la misa, el pueblo escoltó hasta la Catedral de La Habana las imágenes de la Virgen de la Caridad del Cobre y de San Cristóbal. Ambas presidieron la celebración eucarística de esta mañana en los alrededores del Templete, en el mismo corazón habanero.

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