Una autobiografía esperada

Por: Daniel Céspedes

Carlos Acosta
Carlos Acosta

Para que alguien decida escribir sobre la vida de otro o sus propias memorias, necesita tener dos grandes puntos a su favor. El primero, poseer una pluma acertada y luego, dejar en claro que se ha vivido de manera interesante o que la curva de interés de la vida no haya sido monótona, porque pertenézcase a la profesión que sea, ¿a quién le interesa un fracaso tras otro, aunque de saberse levantar también uno aprende? De igual modo, ¿para qué enterarnos de una existencia que comenzó exitosa, sigue igual y terminará, con pocas altas y bajas, pero de un triunfo molesto? No por gusto los grandes y ya clásicos biógrafos seleccionan a personajes históricos destacados por lo interesante de un trayecto desigual en idas y venidas. Se presenta y relata para que el lector enfrente, acaso por primera vez o de nuevo, al protagonista de sus páginas: sea héroe, antihéroe o figura infame.

Portada de la autobiografía de Carlos Acosta
Portada de la autobiografía de Carlos Acosta

Cuando no se es escritor de biografías, al menos habitualmente, pero se sabe que la existencia ha sido atractiva por lo múltiple de emociones, hechos y personajes alrededor de uno, una confesión narrada en primera persona o un testimonio escrito bien pudiera ser de enorme interés.
La biografía, no se olvide, puede revelar mucho sobre alguien, haciéndonoslo más cercano y familiar. Asimismo, la biografía puede tener la fuerza de inspirar a quien la lee: por las vicisitudes y triunfos ajenos sentimos que uno puede hacer un mayor esfuerzo no solo en la selección de un camino sino en el desarrollo de lo elegido. Que lo diga Carlos Acosta, quien se muestra tal cual es en Sin mirar atrás, su esperada autobiografía que en el año 2016 la Editorial Arte y Literatura intentó proponer al lector cubano. Se estuvo al tanto no solo de la promoción por la radio y televisión, sino de un cambio de programa que sorprendió a quienes esperaban comprar el volumen en uno de los sábados del libro. Ni explicación ni libro. Ese fue el triste saldo. Sin embargo, se promocionó por nuestros medios, el pasado 2018, Yuli, la película de la directora española Icíar Bollaín (Hola, ¿estás sola?, Flores de otro mundo, Te doy mis ojos, Mataharis, También la lluvia, Katmandú, un espejo en el cielo), que se apoya en el texto escrito por Carlos Acosta. No nos extrañe que podamos verla pronto en la semana de cine español o en cualquier otro evento cultural de importancia aquí en Cuba. No se desanime el espectador que espera su aparición en el paquete semanal.
Sin mirar atrás tiene todos los ingredientes para gustar, inspirar y conmover al espíritu más exigente. Quien creyó que Carlos Acosta vino al mundo solo para bailar se equivocó; quien pensó que el cosmopolita bailarín cubano tenía que concentrarse única y exclusivamente en el ballet lo menospreció. Esta autobiografía, además de elocuente y entretenida, revela otra vocación de Acosta: la de saber contar. ¿Lo habrá heredado de su padre? A veces no nos imaginamos de dónde puede salir un bailarín, al tiempo que desconocemos las otras gracias que puede compartir.
En general, este recuento del yo se divide en una sucesión de hechos, primero en el barrio de Los Pinos, pasa por la insistencia inalterable de un progenitor camionero y el cariño de un ama de casa, hasta los acontecimientos escolares y de extraclases en el inicio, para llegar al despegue y éxito del Carlos Acosta que hoy conocemos.
Abunda en Sin mirar atrás el contar natural, la precisión de los sucesos, el cierre muy arriba cuando no mesurado pero intenso de cada capítulo. Se agradece además la espontaneidad en el discurso sencillo e inteligente de Carlos Acosta. Una prosa harto descriptiva que presagiaba desde el inicio el tratamiento cinematográfico. Y es que aquí las cosas se llaman por su nombre. Acosta no se anda con poses innecesarias y ridículas. No niega sus orígenes y su cubanidad.
No me gustan las cifras, pero hay que reconocer las más de cuatrocientas páginas del libro. Lo traigo a colación porque en Sin mirar atrás ni te enteras de cómo avanzas en el crecimiento individual y profesional de una de las más singulares figuras de la cultura cubana. Se aprecia el testimonio gráfico, la imagen de cubierta, la edición de Dania Pérez Rubio y el interés de la Editorial Arte y Literatura por publicar uno de los libros que más sorpresas y ventas hubiera generado en el pasado 2016.
Esperemos que, en un futuro no muy lejano, Sin mirar atrás, la hermosa e inspiradora autobiografía de Carlos Acosta replete –si bien por poco tiempo– todas las librerías del país. ¿Qué mejor colofón para un libro? Ω

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