Informatizar a las personas

Por: Antonio López Sánchez

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informatizarDesde hace algún tiempo, nuestra nación está inmersa en diversos procesos de desarrollo de las tecnologías computadorizadas. Sin embargo, los términos y conceptos asociados a estos ámbitos no siempre son explícitamente aclarados y definidos. Para no pocas personas, más en un país donde el envejecimiento poblacional es una realidad, no están del todo claros muchos de los conceptos y posibilidades que trae consigo tal progreso.
Por eso, Palabra Nueva acudió en busca de una opinión especializada para tratar algunos de estos temas. El ingeniero en telecomunicaciones Daniel Hernández, con larga data de experiencia en sus labores, accedió amablemente al diálogo con nuestra revista. Agradecemos su colaboración para nuestras páginas y esperemos que sus palabras y opiniones aporten mayor saber y claridad acerca de estos tópicos.

Desde hace algún tiempo, nuestra nación está inmersa en diversos procesos de desarrollo de las tecnologías computadorizadas. Sin embargo, los términos y conceptos asociados a estos ámbitos no siempre son explícitamente aclarados y definidos.

¿Cuál sería el concepto de informatización de la sociedad?
“Hay muchas teorizaciones sobre el asunto, sobre todo por la parte tecnológica. Si vas al concepto de sociedad podemos decir, de modo elemental, que es un conjunto de personas que se rigen por un grupo de normas establecidas por ellos mismos. Cuando basas el funcionamiento y desarrollo de ese grupo en el uso de diferentes medios informáticos y de tecnología, entonces llegas a la noción de una sociedad informatizada, una sociedad de la información o sociedad del conocimiento, pues se usan diferentes nombres. Se trata de que todo lo que funciona, de alguna manera tiene un componente tecnológico asociado. Eso va a transformar la vida de la gente y los procesos de esa sociedad. El objetivo final es llegar a una sociedad con un funcionamiento más eficiente en todos sus ámbitos”.

Me hablas de información, pero yo quiero verlo más allá de la capacidad personal de recibir o de comunicar noticias.
“Sí, pero recuerda que, en términos de la computación, la información es un concepto mucho más amplio que no solo se refiere a la que puedes leer o generar, sino a todos los tipos de trasmisiones de archivos, de datos. Todo servicio, aunque pueda no parecértelo, tiene un componente de información entre máquinas y que circula de un lado a otro.
”Mira, te pongo un ejemplo muy simple. Tú eres un padre con dos hijos. Por comodidad se supone que tienes a tus hijos en una escuela lo más cercana posible, en fin… Como padre debes estar pendiente de todo, ir con regularidad, atender cómo va el curso… Todo eso conlleva un gasto de tiempo, de tu energía y de tus recursos, que entonces no puedes emplear en el trabajo o en otras funciones.
”Una sociedad informatizada hace ese proceso mucho más eficiente. Tú agarras tu teléfono, te conectas con la escuela y con revisar una página web, sin moverte de tu centro de trabajo, ya sabes si tu hijo estuvo en la escuela o no, qué clases le tocan ese día, qué tareas tiene por hacer, todo eso. Eso se mueve a través de un volumen de datos, que al final es información, en este caso referida al proceso de la educación, dentro de todos los que puede tener la sociedad. Esa comunicación con la escuela, en un grado determinado, puede fluir a través del uso de la tecnología. Ese es un ejemplo mínimo, de una parte de la sociedad, de todo lo que se puede hacer”.

Para aterrizar la idea, piensa en nuestros lectores no especializados, busquemos un concepto, aunque sea de andar. Una sociedad informatizada te ayuda a resolver un número determinado de necesidades, a través de una determinada estructura tecnológica computarizada
“Por lo menos, puedes resolver una buena parte de esas necesidades. Todas las que se puedan. Mira, en una sociedad, todos los procesos se pueden informatizar. Con más o menos tiempo, en mayor o menor grado, pero todos se pueden hacer”.

Los mandados del mes los pides a la OFICODA por computadora y te los mandan a la casa…
“Sí, sí, algo así. Hoy el comercio electrónico en el mundo es una realidad. En mínima escala, a nivel personal, básicamente lo que sucede es que a través de una plataforma electrónica tú escribes a una tienda, revisas un catálogo, compras desde tu casa y los productos te llegan a la puerta. Ni siquiera tienes que salir a buscarlos. A ver, no es que te robotices, siempre querrás tocar una fruta fresca, habrá determinado producto que quieres ir y verlo… Pero un equipo electrónico, que no se madura ni se pudre, que siempre es el mismo y ya tú sabes cuál es el modelo, de qué tipo, de qué color, pues lo pides a la tienda y lo recibes. Si no te gusta lo mandas de vuelta y te devuelven el dinero. Es un funcionamiento muy diferente al nuestro, pero es así.
”En lo que se concentra ese tema es que vas dejando de perder el tiempo en cosas que tienen una solución tecnológica, informatizada, y te centras en aportar más a la sociedad. Lo que hace falta es que no pierdas el tiempo, tu tiempo de trabajar y de aportar a la sociedad, yendo a la OFICODA a anotarte para recibir los mandados, yendo más de una vez porque la persona no vino, porque algo falló, porque falta un cuño, esos líos. Cuando eso ocurre y estás pendiente de muchas situaciones, todo eso va en detrimento de tu aporte, de tu trabajo, de lo que produces”.

En la sociedad moderna viajan las informaciones y no las personas…
“Funciona en los dos sentidos. Cada vez la movilidad de las personas es mucho mayor. Claro, en una sociedad conectada, informatizada, puedes viajar a muchos lugares, hacer mucho, sin salir de tu casa. Tú eres profesor en la Universidad de la Habana y puedes tutorear la tesis de un alumno de la Universidad de Las Villas. No tienes que ir a Santa Clara todos los días, puedes hacer todo el proceso desde tu casa. A través de la tecnología se pueden ver, se puede discutir, podrías hasta hacer la defensa sin ir allí. Hay tecnologías que te permiten hacer esto en tiempo real. Las personas ahora optimizan las funciones para las que se viaja, cuando es muy necesario estar presente. La tecnología te permite, sin dejar de atender un grupo de cosas, poder dedicarte también a otras”.

Eres más eficiente.
“Claro, pero fíjate, que la sociedad esté conectada implica también que a veces trabajas más. Ya el tiempo de trabajo no son las ocho horas donde antes ibas a la oficina y ya. Quizás con menos esfuerzo, pero trabajas más. Ahora estarías disponible casi las 24 horas”.

Hazme una traducción del idioma técnico al castellano y dime qué infraestructura hace falta para lograr un estatus así. ¿Es espantosamente caro, es un sueño de países desarrollados, se puede informatizar el Tercer Mundo?
“Todos los países tienen la misma capacidad de informatizarse, la misma posibilidad, digamos con más precisión. Es verdad que es un proceso caro, porque las tecnologías llevan dinero, ahí no hay de otra. Pero una vez que tú logras establecer determinadas estructuras, cuando aplicas la tecnología, entonces empiezas a dejar de gastar dinero en otras cosas. Es una redistribución del dinero. Qué pasa, tienes que empezar poco a poco, como han empezado todos los países. Debes ir informatizando áreas, crear proyectos, interconectar poco a poco, hasta que vas creando una gran plataforma de comunicaciones. Lo primero que necesitas es conexión a una red”.

Una red es un número de computadoras conectadas entre sí para lograr determinado fin…
“Exacto. De hecho, hay un tema importante en ese concepto. Cuando se habla de sociedad informatizada, las personas de inmediato piensan en el acceso a Internet. Son dos ideas completamente diferentes. Tú puedes tener una red, para informatizar una sociedad, para solucionar un problema determinado y no necesariamente debes conectarte a Internet. Porque muchas veces tú lo que necesitas es proveer servicios locales, cuando te digo locales piensa a nivel de municipio o de país, para solucionar necesidades entre entidades o personas ubicadas en un contexto geográfico distante entre sí. A nivel personal, tu OFICODA está en Luyanó o en Santiago de Cuba y tú puedes acceder a ella. Tú no necesitas una red que salga a la Internet para resolver tus mandados, solo necesitas una conexión local que te lleve a ese lugar.
”Ahora, construir una red puede ser muy caro o muy barato, depende de lo que necesites, del alcance, de las prestaciones de la red… Hay muchos tipos de redes, para resolver muchos tipos de servicios”.

Hay algo que puede ser de ayuda, en términos económicos. ¿No se devalúa muy rápido esa tecnología, justo porque se desarrolla muy rápido? ¿No se abarata entonces lo que ya no es de último modelo?
“Ese es un concepto un poco engañoso, porque los medios, las computadoras, los teléfonos, eso sí se abarata cuando sale uno nuevo. Un teléfono nuevo tiene más cosas, más muñequitos, pero puedes hablar igual con uno u otro, sea más viejo o más nuevo. Pero las redes, las infraestructuras de comunicación se diseñan para durar más tiempo, no se pueden cambiar todos los años, eso no varía tan rápido. Lo que se hace es un proceso de integración de tecnologías, no de cambios. En la medida que algo se moderniza, tú vas integrando esa tecnología nueva a la infraestructura que ya tienes, hasta que la modernizas del todo. En la práctica es un proceso interminable, infinito, porque la ciencia avanza y las nuevas técnicas siguen apareciendo”.

¿Qué tan complicado y caro es todo eso para un país pobre y subdesarrollado?
“El gran problema pasa por los recursos humanos, porque necesitas un personal muy capacitado para ejecutar todo lo que hablamos. Hay países subdesarrollados sin grandes presupuestos para la educación, una educación en escala avanzada claro está, para formar personal capacitado. Puedes comprar soluciones hechas, pero el desarrollo viene a partir de generar capacidad local y propia para resolver tus necesidades. Ese es el gran reto, formar gente capacitada técnicamente y comprometida con el desarrollo de su país.
”Una vez logrado eso, tienes que cuidar el mercado laboral donde se mueve ese personal. Ese mercado no puede ser deficiente, mal pagado, para que tus profesionales no se vayan a otros lugares del mundo. Porque, además, básicamente los equipamientos, las tecnologías son cada vez más estandarizadas, de modo que puedes cambiar un equipo, una marca, pero si dominas el conocimiento, puedes ejercer en cualquier lado”.

¿Habría soluciones de pobre, en términos tecnológicos?
“Las hay, pero siempre tienes que hacer una inversión inicial. Ahora, los pobres tienen que saber muy bien dónde se gastan el dinero. Tienen que comprar una vez y que lo que compras te sirva. No te puedes dar el lujo de gastar en soluciones tan pobres que no te duren. Si tienes cinco pesos y te compras un zapato de a peso, que te dura dos días, en diez días terminas sin dinero y sin zapatos. Es mejor comprarte de inicio el de cinco, que te va a durar más tiempo. No hay que ir a la supertecnología, pero puedes encontrar un término medio que te permita avanzar.
”En el tema de las soluciones hay otra vertiente, que también tiene que ver con los recursos humanos. Tú lograste preparar un personal técnico, lo tienes, ya estás listo para asumir el proceso de informatizar tu sociedad. Ahora bien, la persona que dirige esos procesos tiene que saber lo que hace, no puede ser un funcionario políticamente correcto, por buenas que sean sus intenciones. Porque si no escuchas a los que saben, si te enredas en una serie de compromisos, de obligaciones y soluciones ajenas al proceso, terminas botando el dinero y no resuelves nada. Necesitas un grupo que domine todas las especialidades que tienen que ver con esos procesos, que trace estrategias. Ahí tiene que haber técnicos, pero también economistas, sociólogos… A partir de las inversiones planificadas del país, no sé, de la ganancia de tres hoteles que se hicieron, empiezas a alimentar ese proyecto, a crear pequeñas zonas, a unir todo eso. No tienes que empezar con una red del tamaño del país, es ir creando islas, poco a poco…”.

El objetivo final sería siempre unirlo todo. La OFICODA con la farmacia y con la tienda…
“Ese es el objetivo, pero tienes que empezar a sabiendas de que las tienes que unir. Esa idea, por pequeño que sea el comienzo, te tiene que acompañar desde el principio. Desde que empiezas, tu objetivo tiene que ser llegar a eso, a que todo se una.
”Si no tienes esa visión, te ocurre lo que pasa hoy en muchos lugares. Llevas una computadora a la OFICODA, y su uso, desde el punto de vista informático, termina en jugar o como máquina de escribir. Haces un documento en esa computadora, lo imprimes, tienes que buscar quien le ponga el cuño y al final lo almacenas en un archivo. Si empiezas el proceso y no lo sigues, no tiene sentido.
”Si hay un grupo de OFICODAS, tu idea debiera ser unirlas, almacenar todos los datos, hacer un centro de datos con bases con toda la información, con múltiples entradas, con registros de los suministros, los controles de almacén, los clientes, sus rangos de edades, quién ingresó, quién es baja… Hay todo un grupo de acciones que puedes generar a partir de la información que tienes. Esa información, en tiempo real, porque tu economía funciona en tiempo real, te sirve para hacer planes, para mejorar todo el funcionamiento, para saber qué comprar el año que viene, cuántos habitantes tengo, qué edades tienen… Hoy necesitas tener mucha información para casi todos los procesos”.

Aterricemos en Cuba. ¿Los decisores y los posibles usuarios, hasta dónde tienen conocimiento de estas nociones y saben de sus potencialidades?
“Mira, desde el usuario más común, el enfoque en Cuba está dirigido a tener Internet para conectarse con la familia. Aquí está ocurriendo ahora lo que tenía que haber pasado hace cuarenta años con el teléfono. Hoy todavía no hay un teléfono en cada familia. Si cada una tuviera un teléfono, desde hace cuarenta años, hablar con cualquiera era lo normal. Como eso no pasó, como además se ha ido mucha gente, de pronto hay un vacío de comunicación personal. Eso es lo que más les interesa a las personas. Ese es el día a día de la gente, porque, en muchos casos, esa comunicación garantiza el soporte material de la familia que vive del lado de acá.
”Eso significa que los pocos recursos tecnológicos que tenemos se usan de modos no del todo eficientes y más bien basados en primer término en resolver una comunicación personal y familiar, no para usos profesionales. Claro, eso se puede combinar. Ese uso personal genera ingresos reales para el país. La venta de esos servicios te reporta un dinero que podría usarse para construir otras soluciones y avanzar en la informatización de otros procesos. Eso puede ser una estrategia. Ahora, esa estrategia no se sustenta mucho en el tiempo, porque hay una demanda que seguirá dirigida a esos objetivos personales, en tanto las personas no resuelvan su vida. Hoy te puedes conectar en los parques, para hablar con la familia. Sin embargo, para usos profesionales, no puedes estar en un parque. El hecho de tener una conexión, local o internacional, tiene que verse desde un enfoque normal, estar conectado debe ser lo más normal del mundo, algo habitual, posible”.

¿Qué tan lejos estamos de informatizar nuestra sociedad?
“Muy lejos. Y no solo tiene que ver con las infraestructuras. Si viene Google y mañana hace una red de comunicación para todo el país y crea esa infraestructura eso sería un paso de avance tremendo. El interés de Google sería que todo el mundo se conectara a Internet, ese es su negocio. Pero ahí no termina el asunto. Una vez que tienes esa red, tendrías que potenciar tus servicios propios, los que necesita el país. Esas soluciones las deberían estar desarrollando desde ya esos miles de graduados que tenemos. Esa fue una gran inversión, un logro, pero si no cuidas esos recursos humanos y se te van a un hotel, a un paladar, a un negocio de celulares, botaste la plata y no resolviste tus problemas.
”Por otra parte, aquí hay un concepto de monopolio estatal. Eso acaba con las posibilidades de competencia y desarrollo. Si hay una sola empresa, todo se hace de una sola manera, sea correcta o no, funcione bien o mal, pero estás cautivo y no te puedes mudar a otra. Una sola empresa no puede abarcar todos los campos, ni siquiera en un país pequeño como el nuestro. Una empresa que lleve telefonía fija, telefonía móvil, datos, etcétera, al final no es eficiente en ninguno de los tres terrenos. Si no hay mucha gente trabajando un tema, hay una sola visión y no hay desarrollo”.

Si tuvieras tú la responsabilidad de llevar a cabo todo ese proceso, cómo lo harías.
“Hay que cambiar muchas cosas. No hablo ni siquiera de sistema político, sino de cambio de pensamiento, de estructuras institucionales y mentales. La tecnología no es ajena a la organización de la sociedad y la forma en que funciona nuestra sociedad no es eficiente. Debería haber cincuenta empresas de comunicaciones, y ese número es poco, que estuvieran trabajando, desarrollando proyectos, investigando. Aquí hay que hacerlo prácticamente todo. Hay pequeñas islas que se han ido creando, en el sector médico, en la educación, pero uno de nuestros problemas mentales es el hecho de trabajar en fincas. Yo soy de esto y no me salgo de ahí. La idea no es sacar beneficios y mejorar solo tu sector, sino tener una visión global, en función de todo el país. Tienes que romper esas ideas cerradas. El objetivo debe ser unir esas posibilidades y que estén en función de cualquiera, de todo el mundo.
”Cuando hablamos de informatización de la sociedad aquí eso incluye apenas unas pocas instituciones y eso está muy lejos de lo que sería en verdad ese proceso. Quien tiene que desarrollar eso es la gente, las personas. Tendrías que participar tú, como ciudadano. Eres tú quien tiene necesidades, y es necesario que digas qué te interesa solucionar, no te puedes sentar a esperar por otro. Es al revés el proceso, son las personas las que tienen que participar y desarrollar lo que quieren como sociedad y que los técnicos entonces construyan eso. Lo mismo que ha ocurrido ahora, que sobre la discusión del proyecto de la Constitución han salido ideas muy interesantes, que surgen criterios, que se crea un estado de opinión, eso mismo debería hacerse en función de las tecnologías, de las necesidades que tienen las personas”.

¿Los proyectos individuales pueden contribuir a todo esto? ¿No haría vulnerable al país esa fragmentación?
“Cuba es un país que ha tenido un historial de agresiones reales, pero a veces la seguridad informática se maneja con ciertos niveles de radicalismo. Las personas, no las instituciones, deberían participar de manera activa en todo lo que tenga que ver con el desarrollo, y en consecuencia la protección del ciberespacio. Claro, hay determinadas instituciones que sí se ocupan de la seguridad nacional y demás, esos son cuerpos especiales y ese es su trabajo. Pero ese trabajo no puede ir en contra del desarrollo de la sociedad, no puedes, para protegerte, dejar de usar la tecnología, porque entonces ni funciona, ni te proteges. Si tus enemigos potenciales son justamente los que mayor desarrollo tecnológico tienen en estos aspectos, no hay manera de defenderte de eso. La única manera es que tú domines al mismo nivel de ellos toda esa tecnología, que la domine todo el mundo, cada persona, no solo esos cuerpos especiales de seguridad.
”A nivel individual pasa lo siguiente. Digamos que yo tengo un grupo de ingenieros que quieren desarrollar un proyecto determinado que les interesa. Entonces vas a consultarlo y te dicen que no, que para desarrollar eso está tal o más cual empresa estatal. Esas empresas, al final, no lo hacen y la negativa te priva de la capacidad legal de hacer algo, además de matarte el entusiasmo y las ganas de aportar. En resumen, no se hace nada, ni a nivel individual, ni al estatal. Lo que te haría vulnerable es que las cosas se hagan de manera oculta. Si yo puedo desarrollar una tecnología, una idea, pues pido una licencia y pago un impuesto, como se hace en todo el mundo, pero la ejecución de la idea al final redunda en nuestro desarrollo, en nuestras capacidades. De esa forma, los encargados de la seguridad no están ajenos a lo que se hace. La mejor manera de lograr ese desarrollo es tener a mucha gente trabajando.
”La tecnología te permite hoy hacer muchas cosas y siempre hay un nivel de riesgo, los riesgos no son ficticios. Ahora, el concepto que se maneja es el de seguridad razonable. No te puedes gastar un millón en proteger una casa donde adentro nada más hay un televisor Caribe. No tiene sentido protegerte limitando el uso de la tecnología ni demonizándola. Por eso, mientras más personas conozcan y entiendan la tecnología, la seguridad se hace a la vez más popular, hay un uso más seguro de toda esa técnica. El uso de las tecnologías tiene que llegar a la gente, como respirar o tomar agua, y no como algo especial”. Ω

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