La parroquia de San Nicolás de Bari en extramuros

Por: Mons. Ramón Suárez Polcari

La parroquia de San Judas Tadeo y San Nicolás de Bari
La parroquia de San Judas Tadeo y San Nicolás de Bari

Fue en la parroquia de San Nicolás donde crecí y me formé como cristiano; allí celebré mi primera misa. Tuvo su origen en una pequeña ermita dedicada a Nuestra Señora del Rosario, la cual fue fundada y construida por un vecino del lugar llamado don Nicolás Nantes, con la piadosa intención de servir al bien espiritual de los sitieros de esa porción campestre de La Habana de extramuros conocida por Los Sitios de San José.
En 1802 la ermita quedó prácticamente destruida como consecuencia del incendio de Jesús María; solo se salvó la sacristía que devino local para el culto, en espera de una futura reconstrucción del inmueble. Pasado más de cuarenta años, justo en 1943, comenzó una colecta pública para erigir un nuevo templo, que quedó terminado en 1848 bajo el patrocinio de san Nicolás de Bari. El obispo don Francisco Fleix y Solans lo bendijo el 26 de febrero de 1854 y en esa misma fecha quedó erigido como parroquia bajo el patrocinio del santo y muy venerado obispo de Bari.
Pero… ¿por qué se le puso este título y no el original de Nuestra Señora del Rosario? En mi opinión, el gesto respondió a los deseos de los sitieros, quienes quisieron agradecer los muchos esfuerzos realizados por don Nicolás para que aquel lugar tuviera su propio templo.
El primer sacerdote que estuvo al frente de la parroquia, con el cargo de cura interino hasta 1860, fue el presbítero don Juan Galeán Riquelme. El primer bautismo asentado corresponde al del niño Antonio Cesáreo Sebastián y fue celebrado el día siguiente de la inauguración de la parroquia.
Siguiendo el buen ejemplo de su predecesor, el ilustre obispo Espada, en 1853 monseñor Fleix y Solans dispuso la utilización de las sacristías de parroquias, capillas y colegios para la campaña de vacunación contra la viruela. Un año después, la ermita de San Nicolás también entraba en el plan de vacunación con el propósito de atender a los vecinos de ese barrio extramuros donde se insertaba y que con el tiempo había crecido.
En el transcurso de poco más de trece años, la distribución de las parroquias según la clasificación establecida por la Real Cédula de 1853, experimentó un crecimiento en número y en condición. El desarrollo experimentado por la parroquia de San Nicolás de Bari motivó al obispo don José María Martínez a colocarla en el grupo de las parroquias de término, título que perduró hasta los años finales del Concilio Vaticano II.

Descripción del templo

La iglesia es pequeña, con una sola nave en plano de cruz latina y dos de menor tamaño en el crucero. Cuenta, además, con un pequeño campanario, sacristía y casa parroquial adjunta al templo. El edificio está enmarcado por la extraña confluencia de las calles San Nicolás, Rayo y Tenerife, y los callejones de Reunión y Holguín. San Nicolás es la más larga de las calles de extramuros y en un tiempo se llamó San Cayetano.
Hacia la izquierda se encuentra el altar de san Marón (santo libanés), donde durante muchos años del siglo xx se celebró la eucaristía de rito maronita, pues en la barriada vivían muchos libaneses y sirios. Para atender a esta porción de la comunidad parroquial, vinieron, al menos, tres sacerdotes de ese culto oriental, entre los que se destacó, monseñor José K. Aramuni, abad mitrado de ese importante rito libanés.

Cambio de titular

Antiguos miembros de la parroquia cuentan esta simpática versión acerca del cambio de titular. Siendo monseñor Silvio Montaña Pradera, cura párroco, solicitó a un sujeto muy influyente del Gobierno uno de los premios de la Lotería para emprender algunas obras parroquiales. Aprobada la solicitud, se le adjudicó uno de los más sustanciosos estímulos y se anunció por la radio que lo había ganado la parroquia de San Nicolás de Bari. Pero sucedió que el cura párroco del pueblo de San Nicolás, muy contento y sorprendido con la noticia, se presentó rápidamente a recoger el premio. Mostró todos los papeles que le acreditaban como titular de esa iglesia, firmó los documentos, recogió el premio y regresó a San Nicolás de Bari.
Cuando Mons. Montaña llegó a la Junta de la Lotería, conoció la triste noticia. Sin poder rescatar el premio y bastante malhumorado, ya que el otro párroco no aceptó renunciar a su derecho, escribió a Roma para solicitar el cambio de titular. Esto ocurrió en el año 1954.

Mapa Barrio San Nicolas
Fragmento de un mapa de La Habana de 1853 donde se enmarca el antiguo barrio de San Nicolás según lo que expresan las Ordenanzas Municipales de 1855, su iglesia se encuentra –ya– dentro del círculo.

En carta al cardenal Manuel Arteaga, Mons. Montaña le hizo ver que la devoción al apóstol Judas Tadeo, cuya imagen se encontraba en el altar mayor, había aumentado notablemente en los últimos tiempos. Explicaba, además, que la existencia de dos parroquias con el mismo titular de san Nicolás de Bari venía ocasionando a ambas, y muy particularmente a la suya, constantes e incalculables perjuicios y muy lamentables confusiones, por lo que era conveniente cambiar de patrono. La solicitud fue aceptada y a partir del 26 de febrero de 1954, en la celebración del centenario de la erección parroquial, pasó a llamarse de San Judas Tadeo y San Nicolás de Bari.
No transcurrió mucho tiempo para que el santo apóstol dejara atrás en devoción popular al obispo de Bari. A partir del año 1961 se fue incrementando la participación de fieles que por distintos motivos querían participar en las diferentes misas del 28 de octubre. Esta afluencia masiva no ha disminuido. San Judas Tadeo no está sincretizado con orichas del panteón yoruba, pero la piedad popular católica lo considera apóstol de las causas difíciles, y más aún, de las imposibles.
La parroquia llegó a tener dos sacerdotes coadjutores españoles como párrocos; contó también con varios miembros de la Cofradía del Santísimo Sacramento y las cuatro ramas de la Acción Católica.
En 1960 Mons. Montaña viajó a España y no retornó más. El nuevo arzobispo de La Habana, Mons. Evelio Díaz Cía entregó la parroquia a los Padres Escolapios, quienes hasta hoy la atienden. En los años del Concilio, el entonces párroco, Miguel Magri Barrera, realizó algunos cambios estructurales en los altares laterales y en el artesonado del techo.

Algunos lugares de la barriada correspondiente a la parroquia

En las primeras décadas del siglo XIX existía una calle que corría de Este a Oeste llamada Cerrada de los Sitios de San José. Se dice que debía su nombre a que terminaba en el placer de Peñalver y porque los dueños de ese punto de extramuros que dedicaron a San José, lo entregaron a unos negros horros (libres) provenientes de Carraguao, quienes formaron sitios o conucos. Los dueños no eran otros que la aristocrática familia habanera Peñalver y Cárdenas. Entre sus miembros vale destacar al ilustre clérigo don Luis Peñalver y Cárdenas, quien llegó a ser el primer obispo de Nueva Orleans y, después, arzobispo de Guatemala; su hermana, la Condesa de Peñalver, fue quien determinó la demolición del ingenio que allí poseían y orientó la división del terreno en pequeñas parcelas para sitios de labranza y solares para construir casas.
La Quisicuaba o Chaval de los Quisís corresponde a la parte del barrio de los Sitios desde la calle San Nicolás hacia el Oeste. Los Quisís fue una nación africana de la cual entraron esclavos a La Habana desde la primera mitad del siglo xvi. Era lugar designado por el Cabildo habanero a los negros horros para que cultivasen las tierras, tenerlos más a mano y ejercer en ellos la vigilancia necesaria, pues según documentos de la época, salvo contadas excepciones, estos no hacían buen uso de la libertad adquirida. Situado a media legua de la ciudad, el lugar fue denominado así hasta finales de 1559. Después se trasladaron al barrio del Cristo en intramuros. Fue mercedada por don Antón Recio llamado el Mozo (Moço) y que abarcó casi todo lo que fue después el barrio de los Sitios de San José conocido, también, como el paraje de Antón Recio.
El arroyo de Antón Recio atravesaba la actual calzada de Infanta y seguía su curso al barrio de Los Sitios, pasaba por debajo de un puente en la Calzada del Monte y salía al fondo de la bahía confundiéndose con la cañada de San Nicolás que se llamó el Desagüe. En el cruce con el camino de los sitios existió el puente del Padre López, llamado así porque el Pbro. don Justo López Barroso tenía su casa en ese lugar alrededor del año 1815.
Los Indios, localidad del barrio de Los Sitios donde algunos indios poseían tierras de labranza, se extiende desde la calle San Nicolás hacia el Este de la ciudad.
La calle del Indio o Peña Blanca del Indio es cierta elevación que cruza con la calle del Rayo. De la Torre habla de un indio mexicano llamado don Tomás Curiel, que tuvo una taberna en esa esquina.
Demajagual, cuyo el nombre indica un bosque de árboles tropicales conocidos por majaguas, se conoce desde 1569 por la solicitud hecha al cabildo por Isabel Sepúlveda, quien pide una merced de un monte “delante del Demajagual”.
En ese mismo año, Diego de Miranda solicita una caballería de tierra para conucos, “a mano izquierda del camino que va a la Chorrera, alinde con estancia de Juan Griego y por otra banda el mar y Ciénaga del Demajagual”. A esta ciénaga se le llamó el Manglar.

Ermitas en el territorio parroquial

Esta zona está compartida por las parroquias de Jesús María y de San Nicolás.
En el mes de enero de 1574, el Cabildo habanero recibió de los vecinos Francisco Dávalos y Alonso Rojas la solicitud de un terreno para construir una ermita dedicada a san Sebastián. Pasado más de un siglo, se edificó en esa misma zona, la primera iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe.
La Ermita de Guadalupe está dedicada a esta advocación de la Virgen por Francisco Cañete. En un principio (1716) era de madera y techo de paja. El obispo Lazo de la Vega contribuyó a rehacerla y edificarla en mampostería y tejas en 1738. La consagró y la designó auxiliar de la parroquial mayor el 24 de diciembre de 1739, con el título de Nuestra Señora de Guadalupe y San Francisco Javier, y designándole como capellán al teniente de cura don Simón de Torres. Estaba situada en la calzada del Monte frente al Peñón, entre el callejón del Suspiro y la calle del Águila. En 1762 fue mandada a derribar por el constructor del castillo de Atarés, el brigadier de ingenieros don Agustín Crámer, por considerarla peligrosa dada su situación estratégica. Hoy no lo percibimos, pero esa zona tiene una elevación con respecto a la Habana Vieja (intramuros), desde la cual podrían emplazarse baterías de cañones por parte de una eventual invasión inglesa.
La de San Luis Gonzaga, erigida en 1751, se encuentra situada en el cruce de la Calzada de la Reina y la de la Beneficencia o de Belascoaín. Fue destruida en 1835 cuando construyeron el Paseo de Tacón (Carlos III).
La parroquia de San Judas Tadeo y San Nicolás de Bari limita actualmente con las parroquias de Jesús, María y José; de la Basílica Menor –santuario diocesano de Nuestra Señora de La Caridad– y del Sagrado Corazón de Jesús y San Ignacio de Loyola (Reina). Ω

15 Comments

  1. Gracias por este escrito tan interesante. Personalmente GAD desde 1994 nunca he faltado los 28 de octubre a la celebración de San Judas Tadeo y San Nicolás. Soy devoto de la intersección de SJT ante Dios Padre Todopoderoso, así como divulgo su obra. Dios los Bendiga y a nuestro pueblo.

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