Cuba y las Jornadas Mundiales de la Juventud

Por: Daniel Estévez

JMJ PANAMA 2019
La próxima JMJ será en PANAMA
JMJ PANAMA 2019
La próxima JMJ será en PANAMA

Cuba participará con la delegación más grande de su historia en la próxima Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), Panamá 2019. El esperado evento que tendrá lugar en la cinta costera del país istmeño, acogerá a 471 jóvenes católicos de la mayor de las Antillas.1 Una experiencia sin precedentes que ha llenado de ilusión los corazones de aquellos que viven la fe y el compromiso con la Iglesia en la Isla.
La mayoría de los jóvenes que estará entre el 22 y el 27 de enero próximo en el territorio centroamericano no imaginaba vivir la trigésimocuarta Jornada Mundial de la Juventud presidida por el Papa Francisco. Hace un año, cuando la Cruz de la JMJ y el icono de la Virgen María con el Niño, signos peregrinos,2 visitaron nuestra patria, para muchos era solo un sueño asistir y recibir el mensaje de amor y esperanza que emana la cita mundial de la juventud católica, así como ver una nación y realidad distintas de las que les ha tocado vivir.
Gracias al gobierno del país centroamericano, a tantos amigos de Cuba, sacerdotes, obispos y al gran esfuerzo de las familias cubanas, cientos de jóvenes podrán contrastar su experiencia de fe con rostros concretos de otras latitudes y diferentes culturas. Pero, ¿qué son las Jornadas Mundiales de la Juventud? ¿Cuál es su historia y cómo surgieron? ¿Cómo ha sido la participación de Cuba en estas citas?

Jornada Mundial de la Juventud (JMJ)
La JMJ es un encuentro de jóvenes católicos que se realiza anualmente en todas las diócesis del mundo el Domingo de Ramos. Cada dos o tres años, ante la invitación del Papa, el suceso toma carácter internacional y une a la juventud católica del mundo en una ciudad sede.
Este encuentro, de una semana de duración y donde la ceremonia principal siempre es presidida por el Papa, es el que se asocia habitualmente con el nombre de Jornada Mundial de la Juventud. Durante su desarrollo, el Papa, cardenales y obispos explican el Catecismo y trasmiten a los jóvenes el Evangelio.
El antecedente histórico de esta gran cita es el encuentro internacional de jóvenes que tuvo lugar en Roma durante la semana santa del Jubileo o Año Santo de 1975. Pablo VI era entonces el Papa. Durante la clausura de la Primera Marcha Internacional de la Reconciliación Cristiana, miles de jóvenes de diferentes países estuvieron presentes en el camino de san Francisco, desde Asís hasta Roma. De este modo se vislumbraba la necesidad de la juventud católica de compartir sueños y vivencias de fe.
Tiempo después, como parte de las actividades del Jubileo de 1983-1984, san Juan Pablo II quiso fijar un encuentro juvenil para la vigilia del Domingo de Ramos en Roma. Los organizadores preveían unos sesenta mil participantes, sin embargo, llegaron más de doscientos cincuenta mil. Gracias a seis mil familias romanas que albergaron a los peregrinos, jóvenes de todo el mundo pudieron vivir el Jubileo internacional de la juventud.
En la clausura de ese mismo año, llamado Año Santo de la Redención para conmemorar el aniversario mil novecientos cincuenta de la Pasión de Jesucristo, san Juan Pablo II obsequió a los jóvenes del mundo una cruz de madera, y les dijo: “Queridos jóvenes, al clausurar el Año Santo os confío el signo de este Año Jubilar: ¡la Cruz de Cristo! Llevadla por el mundo como signo del amor del Señor Jesús a la humanidad y anunciad a todos que solo en Cristo muerto y resucitado hay salvación y redención”.3 Fue este el inicio de las Jornadas Mundiales de la Juventud.
Pero si bien el Papa san Juan Pablo II fue el artífice de la iniciativa, el cardenal argentino, Eduardo Pironio, quien días antes del Domingo de Ramos de 1984 había sido designado presidente del Pontificio Consejo para los Laicos y había realizado la propuesta de instituir la JMJ, fue su cofundador. Pironio asumió la responsabilidad de las jornadas iniciales y se convirtió en uno de sus principales inspiradores. Acompañó a san Juan Pablo II a las ediciones organizadas en Roma, Buenos Aires (1987), Santiago de Compostela (1989), Częstochowa (1991), Denver (1993) y Manila (1995).
Aunque los obispos cubanos recibieron la invitación del Papa para que jóvenes católicos de la Isla participaran de la jornada de 1984, la realidad de Cuba imposibilitó la asistencia. A pesar del deseo de nuestra Iglesia por estar representada en Roma, inconvenientes relacionados con los permisos de salida del país, los recientes sucesos del Mariel y problemas económicos anularon cualquier posibilidad.
En la Semana Santa del próximo año, la Iglesia volvió a convocar a los jóvenes católicos para unirse el Domingo de Ramos en la Plaza de San Pedro y trescientos cin-cuenta mil jóvenes del mundo pudieron asistir.

Roma_1985
Roma_1985

La fuerza de estos encuentros propició que, a finales de 1985, el Papa instituyera, de forma oficial, la Jornada Mundial de la Juventud, que se celebraría cada año en las diócesis del mundo. La fecha para su celebración sería el Domingo de Ramos. Ante la pregunta de por qué era elegido este día, el Papa afirmó: “Una respuesta así la dais todos vosotros, que desde hace años peregrináis a Roma precisamente para celebrar este día […] Con este hecho, ¿acaso no queráis hacer ver vosotros mismos que buscáis a Cristo en el centro de su misterio? Lo buscáis en la plenitud de esa verdad que es Él mismo en la historia del hombre”.4
Cuba no pudo participar de esta Jornada, tampoco en la siguiente. Pero para estar en sintonía con los jóvenes del mundo, en la Isla se creó lo que actualmente se conoce como Pascua Joven, que no se celebraba el Domingo de Ramos, sino en la segunda o tercera semana de Pascua. En un primer momento se realizó en La Habana y luego en todas las diócesis del país.

El Domingo de Ramos de 1986, bajo el lema “Para que os podáis dar cuenta de la esperanza que está en vosotros” (1P 3, 15) y el himno “Quédate con nosotros”, se celebró la primera Jornada Mundial de la Juventud. En esa ocasión, el Papa invitó a los jóvenes de todo el mundo por medio de una carta que tituló “Siempre prestos a testimoniar la esperanza que está en vosotros”, al tiempo que otorgó la sede de la próxima JMJ a la ciudad de Buenos Aires.
Si bien muchos consideran que la JMJ es la invención más hermosa del Papa san Juan Pablo II, él se empeñaba en afirmar que “son los mismos jóvenes los que han inventado la JMJ”.5

Cubanos en la JMJ
La ciudad de Buenos Aires inicia el peregrinar de la JMJ por el mundo. El encuentro argentino tuvo como lema “Hemos conocido y hemos creído en el amor que Dios nos tiene” (1Jn 4, 16) y el himno “Un nuevo Sol”. Al evento asistió un millón de jóvenes, lo que constituyó un signo de esperanza y apoyo a un país que estaba saliendo de una dictadura.
Cuba participa por primera vez en una JMJ con una delegación compuesta por cuatro personas: Mons. Héctor Peña Gómez, obispo de la diócesis de Holguín y presidente de la Comisión de Jóvenes de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba; el padre Carlos Jesús Patricio Baladrón Valdés, asesor nacional de los jóvenes y dos laicos, uno de Holguín y otro de Camagüey, ambos jóvenes.
En la ciudad española de Santiago de Compostela se celebraría la Jornada de 1989, la cual estuvo presidida por el lema “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida” (Jn 14, 6) y el himno “Somos los jóvenes del 2000”.
Considerado santuario de fe, Santiago de Compostela atrajo una enorme peregrinación de jóvenes de todo el mundo. El programa de la cita europea tuvo tres momentos: la catequesis, la vigilia de oración y la eucaristía con el Papa. A partir de entonces, la JMJ se extendió con tres días de catequesis antes de la celebración final. La delegación cubana se amplió. A Mons. Peña y al padre Baladrón se sumaron el padre habanero Ramón Suárez Polcari y un joven por diócesis.
La próxima sede sería Częstochowa, en el año 1991. Esta Jornada tuvo como lema “Habéis recibido un espíritu de hijos adoptivos” (Rom 8, 15). El himno escogido fue “Abba Padre”.
A la Częstochowa asistieron un millón seiscientos mil jóvenes, dos cubanos entre ellos. Por vez primera, la Jornada transcurre en un Santuario de la Virgen, lugar de abundantes peregrinaciones, y en un país de Europa del Este. Este encuentro pasó a la historia por haber sido el primero que reunió a los jóvenes de los ex bloques hostiles luego de la caída del Muro de Berlín. La novedad de esta edición fue el establecimiento de la celebración del Viacrucis.
La ciudad de Denver, en Estados Unidos, fue la sede de la Jornada de 1993; estuvo inspirada en el lema “Yo vine para dar vida en abundancia” (Jn 10, 10) y el himno “Somos un solo cuerpo”.
De Cuba pudieron asistir, no sin tropiezos y dificultades Mons. Carlos J. P. Baladrón, el padre Ramón Suárez Polcari y dos jóvenes. En Denver 1993, comienzan las representaciones del Viacrucis vi-viente que tendrá lugar en todas las JMJ desde entonces. El evento en Estados Unidos constituyó la primera peregrinación a una metró-poli moderna.
Las Jornadas Mundiales de la Juventud también llegaron a Asia. En 1995 se celebra en Manila, Filipinas, la próxima edición. El lema de esta jornada fue “Tal como el Padre me envió, yo os envió a vosotros” (Jn 20, 21) y el himno “Dile al mundo de su amor”. A esta cita asistieron más de cinco millones de jóvenes, entre ellos tres cubanos. Las dificultades para salir del país, además de lo costoso que resultaba el proceso de visado y acreditación, ponían frenos a ilusiones y deseos. A pesar de los pocos recursos disponibles, esta Jornada se convirtió en uno de los encuentros más multitudinarios de la humanidad.
París fue la ciudad sede de la edición de 1997 que llevó como lema “Maestro, ¿dónde vives? Ven y verás” (Jn 1, 38-39). Su himno fue “Maestro y Señor, ven con nosotros”.
La JMJ efectuada en París resultó una nueva “revolución francesa”. En ella se dieron cita un millón doscientos mil jóvenes, quienes inundaron las calles y plazas y evidenciaron una sed espiritual y un anhelo de verdad sorprendentes. Esta jornada tuvo una gran significación para los cubanos que participaron, un total de doce jóvenes, un obispo y el padre asesor. El regalo a la delegación de Cuba llegó durante la vigilia. En la ceremonia, el Pontífice bautizó a diez peregrinos de los cinco continentes, incluido un cubano.
La singularidad de esta JMJ fue la iniciativa de anteponer al evento un momento de oración y diálogo de jóvenes de todo el mundo en las diócesis francesas.
Con el retorno a Roma de la Jornada en el año 2000, Cuba vive una gran alegría. Conducidos por el lema “El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros” (Jn 1, 14) y cantando el himno “Emmanuel”, sesenta cubanos6 pueden estar en la JMJ, a la que asisten tres millones de jóvenes.
Nunca en la historia de las jornadas, nuestra Iglesia había podido enviar una delegación de tal magnitud. El evento tuvo lugar durante el Jubileo y fue especialmente emotivo e impresionante. La delegación de la Isla contó con seis asesores y el cardenal Jaime Ortega fue invitado a impartir catequesis.
A pesar del gran calor y la afluencia de jóvenes mayor que la prevista, la organización resultó eficiente y la compostura de los jóvenes inmejorable. Hubo varios talleres para unir la fe a la vida juvenil. La cita culminó con una vigilia en la explanada de Tor Vergata y una misa a la mañana siguiente. Para los cubanos que asistieron resultó una experiencia inolvidable. Todos sentían el deseo de encontrarse, de compartir sus experiencias, de escuchar palabras de fe, de mirar juntos hacia el futuro y renovar su propio compromiso con Dios. A pesar de la avanzada enfermedad del “Papa de los jóvenes”, como se le apodó a san Juan Pablo II, este compartió con alegría el encuentro extraordinario con los millones de participantes, a los que invitó a ser “centinelas de la mañana”.7
La ciudad canadiense Toronto acogió la cita de 2002, un encuentro conducido por el lema “Vosotros sois la sal de la tierra, vosotros sois la luz del mundo” (Mt 5, 13-14) y el himno “Luz del mundo”.
Esta jornada contó con la segunda delegación más grande de cubanos (si tenemos en cuenta la que se prevé en Panamá 2019). Asistieron ochocientos mil jóvenes del mundo, de ellos doscientos eran de Cuba. Les acompañaron cuatro obispos y varios asesores. Como nota relevante cabe señalar la presencia durante diez meses en Toronto del joven de Ciego de Ávila, Roberto Pérez, quien participó en el comité preparatorio de la Jornada.
Esta fue la última JMJ a la que asistió Karol Woytila. Aquí nació la iniciativa concreta del voluntariado. En esta ocasión los jóvenes fueron animados a dar testimonio y anunciar a Cristo en un mundo moderno y multicultural.
A Colonia llegó la Jornada de 2015 bajo el lema “He-mos venido a adorarle” (Mt 2, 2); y el himno, “Venimus adorare eum”.
San Juan Pablo II eligió la ciudad alemana de Colonia y Benedicto XVI protagonizó el evento. Muchos temían que el Papa electo no fuera tan cercano con los jóvenes como su predecesor. El viaje a Colonia demostró todo lo contrario. Dos millones de jóvenes de doscientas naciones acudieron a encontrarse con un Papa distinto, pero no distante. Cuba participó con cuarenta y cinco delegados y el cardenal Jaime Ortega.
El lema de esta cita corresponde a las palabras atribuidas a los Reyes Magos, cuyas reliquias son custodiadas en la catedral de la ciudad de Colonia.
La próxima parada fue Sidney 2008. El lema de la jornada fue “Recibiréis la fuerza del Espíritu Santo, que vendrá sobre vosotros, y seréis mis testigos” (Hch 1, 8) y su himno “Recibiréis la fuerza”.
Esta era la segunda ocasión en que el Papa alemán se encontraba con los jóvenes en una JMJ. Para sorpresa de los presentes, Benedicto XVI entró a la bahía de la ciudad en barco acompañado por jóvenes de todo el mundo. Llegaron a este apartado país aproximadamente un millón de jóvenes, de ellos solo un cubano. La distancia y los altos precios de los vuelos hicieron infructuosos los intentos de la Iglesia en la Isla. La acogida y desarrollo de la cita fue espectacular, a pesar de que solo el veinte por ciento de la población australiana es católica. Significativa resultó la cober-tura mediática, la cual incluyó desde mensajes de texto del propio Papa Benedicto XVI para los inscritos, hasta la apertura de una nueva red social llamada Xt3. Igualmente impresionante fue el Viacrucis que tuvo por escenario la ciudad misma, incluida la bahía.
Madrid fue designada para ser la sede de la Jornada de 2011. Su lema fue “Arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe” (cfr. Col 2, 7); su himno, “Firmes en la Fe”. De este modo España se convirtió en el primer país en acoger dos JMJ y su arzobispo, Mons. Antonio María Rouco Varela, el primero en encargarse dos veces de su organización.
A la bella ciudad de Madrid llegaron alrededor de dos millones de jóvenes, sesenta y seis cubanos entre ellos, quienes con mucho ánimo e ilusión compartieron cada día.
La Jornada retorna a América Latina en el año 2013. Esta vez, Río de Janeiro es la ciudad sede. El encuentro en Brasil lleva el lema “Id y haced discípulos a todos los pueblos” (Mt 28, 19) y su himno, “Esperanza del Amanecer”.

Jornada Río 2013
Jornada Río 2013

La Jornada Mundial de la Juventud 2013 realizada en Río de Janeiro significó la XXVIII edición de este evento. Fue adelantada un año para evitar que coincidiera con la Copa Mundial de Fútbol de 2014, que también se celebró en el gigante suramericano. Valorada como “histórica” al constituir el primer viaje del Papa Francisco al extranjero, en el quinto mes de su pontificado, la Jornada acogió a más de tres millones de personas. De Cuba asistieron cincuenta y cinco jóvenes, quienes tuvieron la posibilidad de vivir una experiencia única de encuentro con Cristo. La figura del Papa Francisco y su cercanía hicieron de esta cita una experiencia inolvidable.
Cracovia vuelve a ser la sede de la Jornada en el año 2016. Esta vez, el lema escogido fue “Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán mise-ricordia” (Mt 5, 7) y su himno, “Bienaventurados los misericordiosos”.
La XXXI edición de la Jornada retornó a Cracovia, tierra que vio nacer al Papa Juan Pablo II, fundador de este evento y quien para esa fecha había sido proclamado santo de la Iglesia. En esta ocasión asistieron cerca de tres millones de personas. Cuba no llevó delegación, aunque hubo presencia de cubanos en la cita. La misericordia fue escogida como tema de reflexión por el Papa Francisco, quien comunicó que la próxima cita sería en Panamá en el 2019.
“He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu Palabra” (Lc 1, 38) es el lema de la próxima jornada; el himno escogido resulta, sin dudas, un canto a la Virgen: “He aquí la sierva del Señor, hágase en mí según tu Palabra”. Para esta celebración se espera la presencia de trescientos cincuenta mil jóvenes de todo el mundo, novecientos obispos, doscientos cardenales y miles de sacerdotes, religiosos y religiosas.
También se espera la llegada de quinientos mil visitantes, cuatro mil periodistas, además de representantes de Gobiernos y jefes de Estado, según han indicado los organizadores.8 Hasta la fecha están inscritos más de veinte mil voluntarios. Cuando se escriben estas líneas, faltan setenta y cinco días para el encuentro.
Que la alegría, la esperanza y la ilusión de tantos jóvenes cubanos que participarán sirva como semilla de Fe para aquellos que tras las noticias seguirán el evento en la Isla.
Que nuestra madre, la Virgen de la Caridad, acoja las intenciones y anhelos de los jóvenes y los acompañe en su peregrinar por tierras panameñas. Amén

Notas
1 El excelentísimo Sr. Juan Carlos Varela, presidente de Panamá, en su visita al Arzobispado de La Habana para un encuentro con los jóvenes, concedió disponibilidades para más personas.
2 La Cruz de la Jornada Mundial de la Juventud o Cruz de los Jóvenes es de madera, tiene una altura de 3,8 m y fue entregada a los jóvenes por san Juan Pablo II en la Jornada de 1984 en Roma. En 2003 san Juan Pablo II hizo entrega también de una imagen de la Virgen María para acompañar a la cruz en su peregrinación. Además de estar presentes en los grandes encuentros, los dos símbolos, previamente, visitan las diócesis católicas como preparación. Para la Jornada Mundial de la Juventud 2019 peregrinaron por los países del Caribe y América Central, para luego volver a su punto de partida en Panamá y estar presentes en el inicio de la Jornada.
3 Roma, 22 de abril de 1984. Puede consultarse en http://www.corazonistas.com/documentos/doc_25122010154439.pdf.
4 Homilía del 27 de marzo de 1988, Misa del Domingo de Ramos, III Jornada Mundial de la Juventud. Véase Historia de las JMJ en el sitio www.vatican.va.
5 Véase http://www.laici.va/content/laici/es/sezioni/giovani/storia-delle-gmg.html.
6 Según datos del archivo de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba. Estas cifras son aproximadas, puesto que siempre van jóvenes de forma particular y no en la delegación oficial.
7 Véase http://www.laici.va/content/laici/es/sezioni/giovani/storia-delle-gmg.html.
8 Véase https://www.efe.com/efe/america/sociedad/la-jornada-mundial-de-juventud-panama-sera-del-22-al-27-enero-2019/20000013-3155028.

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