Palabras del jurado del Concurso de Periodismo de la revista Palabra Nueva

Por: Jurado del Concurso

Palabras del jurado leidas por uno sus miembros, Daniel Céspedes Góngora.
Palabras del jurado leidas por uno sus miembros, Daniel Céspedes Góngora.

En su libro Mocedades, el para entonces joven José Ortega y Gasset reconocía cual viajero de siempre: “Cuando una ciudad vieja llega a ser cillero de historia, un montón de años secos, lo único que queda en ella viviente son sus fuentes viejas, que prosiguen cantando y corriendo como en la juventud de la villa”. En él se advertía al peregrino que sabía detenerse a tiempo para observar los detalles más reconocidos e incluso callados de la urbe, eso sí, todos atendibles. Tradición y modernidad, materia y espíritu, sobre todo espíritu emerge de la ciudad histórica y por tanto superviviente: “Hay ciudades que tienen suprema energía de perduración, y son construidas de una vez para siempre” decía también Ortega y uno como lector siente que es como si se refiriera de igual forma a La Habana.

Acaso se nos eche en cara: ¿por qué recurrir a España, si esta capital tuvo sus propios cronistas, redactores de epístolas y poetas? Muchas razones nos asisten para no desdecirnos de España, así como de África y de otras regiones. Téngase en cuenta lo que hoy somos por aquellos confusos pero influyentes pretéritos. Del mismo modo es la época que vivimos.

Con motivo del quinto centenario de la fundación de la villa de San Cristóbal de La Habana, la revista Palabra Nueva convocó nuevamente a la edición de su concurso, en esta ocasión, la número veintitrés. De conjunto con la Comisión de Cultura de La Habana y el jurado designado por la revista se atendieron numerosos trabajos, tanto los que nos llegaron en artículos como en la técnica fotográfica. Tenemos que reconocer la disposición y el respeto en relación con un concurso que aunque varíe en temáticas y géneros, siempre considera la calidad y originalidad por encima de las informes o manuales circunstanciales (para no decir la palabra de moda). La moda es pasajera y hay textos que merecen ser leídos en cualquier tiempo como la ciudad, ese documento testimonial. La ciudad, La Habana, escritura ella misma, provoca cual suceso cíclico, porque vamos y venimos cambiados. Para algunos, la permanencia es más duradera; para otros, es transitoria pero igual de significativa. Cuando leemos en La Calzada de Jesús del Monte, del viajero harto observador que era Eliseo Diego reconocemos lo siguiente: la ciudad, aunque cambie, puede configurarse como una vez fue. Basta con contemplarla y escribir sobre ella, claro, los que quieran o puedan.

Por fortuna, no ha sido menos esta vez en un concurso que agradece la participación diversa, pero que ha tenido que recompensar las propuestas que mejor asistan al espíritu de celebración de una capital asentada e inconforme, puesto que espera más de sus habitantes. Ω

 

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