Nunca soñé con ser Cardenal

Por: José Manuel González-Rubines y Yarelis Rico Hernández

Arzobispo de La Habana, Monseñor Juan de la Caridad García
Arzobispo de La Habana, Monseñor Juan de la Caridad García

Es verano en la ciudad de Roma y se espera que para el sábado 5 de octubre, cuando tenga lugar el Consistorio donde el Papa Francisco creará a los trece nuevos miembros del Colegio Cardenalicio, la agradable temperatura de 24º y el cielo medio nublado haga que el Arzobispo de La Habana, Monseñor Juan de la Caridad García, no se sienta incómodo ataviado con la sotana púrpura escarlata que deberá vestir para la ocasión y que será, como corresponde a todo cardenal de la Santa Iglesia, la vestimenta que por su color recordará cuán comprometido está con la fe.

Desde que el 1ro. de septiembre, después del rezo del Ángelus en la Plaza de San Pedro, el Santo Padre anunciara el nombre del prelado habanero entre quienes serán ascendidos a la cima de la jerarquía eclesiástica, no se habla de otra cosa en las iglesias cubanas, pues muchos años han pasado desde la última vez que un compatriota fuera distinguido con tal nombramiento. El primer Príncipe de la Iglesia que dio la Isla fue el también camagüeyano Manuel Arteaga, quien recibió el birrete cardenalicio de manos de Pío XII, en febrero de 1946. Décadas después, el 26 de noviembre de 1994, lo recibiría el matancero Jaime Ortega entregado por el Papa Juan Pablo II.

Monseñor Juan García es, en muchos sentidos, diferente a los purpurados criollos que lo antecedieron. Como hombre de sencillez extrema, prefiere trabajar en silencio, alejado de las miradas. Con sus predecesores comparte, además del amor por Cuba y la Iglesia, el corresponderle gobernar la arquidiócesis habanera en “coyunturas difíciles” –quizás un reto pastoral impuesto desde Arriba. Esta entrevista, tan breve como sincera, ilustra el carácter poco dado a las “luces del flash” del entrevistado, pues aunque siempre responda con una sonrisa, al nuevo cardenal no le atrae que le apunten con una grabadora.

Dijo que cuando supo la noticia de que el Papa había anunciado que lo crearía cardenal dudó en creerlo. ¿Por qué? ¿Nunca soñó con llegar a serlo?

“Quien sueñe con ser cardenal está loco. Cuando el padre Ariel Suárez Jáuregui me llamó para decirme que el Papa me había nombrado cardenal, le dije: ‘El Papa no está loco’. Y Ariel me contestó: “El Papa sí está loco”. Nunca soñé con ser cardenal, pero vino de arriba, inesperadamente para mí, y lo acepto. Será el Espíritu Santo… no sé”.

Monseñor Juan de la Caridad García, arzobispo de La Habana, a poco más de una semana del Consistorio en Roma que lo elevará al cardenalato.
Monseñor Juan de la Caridad García, arzobispo de La Habana, a poco más de una semana del Consistorio en Roma que lo elevará al cardenalato.
¿Por qué dudó en creerlo?

“Porque no creo que tenga las condiciones necesarias. En todas las misas pedimos ‘por todos los obispos, por el Papa Francisco, y por mí, indigno siervo tuyo’. Y lo soy, por eso así hacemos en todas las misas”.

¿Cuánto cambia, si en algo cambia, este nombramiento su manera de ser sacerdote?

“El Papa nos ha escrito una carta a quienes hemos sido nombrados cardenales en la que nos dice que esa designación es para pertenecer al clero de Roma, para ayudarlo a él en la misión universal de la Iglesia, para dar hasta la sangre si fuera preciso por la Iglesia, para tratar a todos con más compasión y ternura. En ese sentido supone un cambio, porque el Santo Padre nos pide una mayor entrega”.

”En otros sentidos no cambia mucho, porque la misa de un cardenal y un sacerdote es la misma, los sacramentos son también los mismos, la compañía y la cercanía a los fieles deben ser igualmente los mismos, aunque un cardenal tiene que entregarse más, aun de lo que lo hizo cuando era sacerdote u obispo”.

¿Qué implica para Cuba y la Iglesia cubana este nombramiento?

“Es una demostración del amor del Papa Francisco hacia nuestra Iglesia y la evidencia de que quien quiere ver continuada la labor del recientemente fallecido cardenal Jaime Ortega. Es la prueba de que el Santo Padre quiere estar más cerca de esa Iglesia que alaba a Dios y enseña su palabra a este pueblo. Es como una bendición para Cuba, así lo entiendo yo”.

A su juicio y quizás especulando, ¿cuál considera que fue el móvil del Papa para este nombramiento a tan poco tiempo de la muerte del cardenal Ortega?

“Eso tendríamos que preguntárselo al Papa, porque yo no sé”.

Imaginamos la respuesta, pero igual haremos la pregunta. Por su edad, usted califica entre los elegibles para ser Papa en un eventual cónclave, ¿alguna vez le ha pasado por la cabeza la posibilidad de ser Papa?

“¡Ahí sí entonces el Espíritu Santo estaría loco! Ni soñarlo, ni soñarlo”.

Aun cuando no ha soñado con ser Papa, será cardenal elector. Si le tocara elegir al sucesor de Francisco, ¿cómo sería? ¿Qué cualidades debería reunir para tener su voto?

“Debería tener el estilo del Papa Francisco, su deseo de una Iglesia en salida, cercana a los más necesitados. El sucesor del Santo Padre debería ser alguien que continúe con su línea, aunque por supuesto tendría sus carismas especiales. Pero el camino es el trazado por este pontificado”.

Pese a que ha dicho que la diferencia entre un sacerdote y un cardenal no es demasiada, el hecho de serlo implica ciertas cosas. ¿Considera que este nombramiento puede competir con su conocida dedicación a las obras pastorales y al trabajo sencillo y misionero que ha desarrollado, casi siempre desde el silencio?

“Cuando me nombraron obispo, los que son cercanos a mí me dijeron: “Sigue siendo el mismo”. Cuando me nombraron arzobispo de La Habana, aquellos a quienes siento como amigos me dijeron: “Sigue siendo el mismo”. Yo estoy seguro de que el Papa ahora me dirá: “Sigue siendo el mismo”. Eso será lo que me pedirá, aunque deba tener en cuenta mis nuevas circunstancias y obligaciones. Pero pienso que el Papa me pedirá eso, que siga siendo siempre el mismo”.

 

6 Comments

  1. Decimos que Dios “no sabe dejar de amar porque ES Amor”.
    Yo digo:”Juan no sabe cambiar, porque ES Juan”, no tiene caretas.
    Oremos por su antiguo y nuevo ministerio!

  2. Mons. Juan siempre será como una bulldozer, como decía Mons. Adolfo Rodrigyez (EPD) : Por donde quiera que pase arrastrará evangelizando y dando ejemplo de bondad y Caridad . Que Dios y la Virgen de la Caridad lo sigan bendiciendo .

  3. Que el Espíritu Santo siga bendiciendo al Padre Juan , nuestro querido Obispo y muy pronto Cardenal seguirá siendo siempre el muy querido y respetado Padre Juan. Su Iglesia en Cuba lo necesita, gracias por seguir caminando junto a su pueblo.

  4. Mons. Juan es sencillo y firme a la vez. El Señor siempre lo tendrá de su mano,el es un ejemplo de entrega total a nuestra Iglesia. Oremos por el.

  5. Bendiciones para Cuba en la persona de su Eminencia, que el nuevo cardenal cubano desde su sencillez indique el camino a seguir a la la Iglesia cubana. Para él mi oración y estima.

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