A la zurda es mejor

Por Nelson de la Rosa Rodríguez

Ted Williams Dies
BOSTON - CIRCA 1955: (UNDATED FILE PHOTO) Baseball legend Ted Williams (1918 - 2002) of the Boston Red Sox holds a baseball bat circa 1955. The 83-year-old Williams, who was the last major league player to bat .400 when he hit .406 in 1941, died July 5, 2002 at Citrus County Memorial Hospital in Florida. He died of an apparent heart attack. (Photo by Getty Images)

Deporte en CubaLos actuales campeonatos cubanos de béisbol hasta la categoría 11-12 años incluyen en su Reglamento que, en la primera vez al bate, los jugadores se paren a la zurda en el cajón de bateo y, en la segunda, a la derecha. A partir de la tercera oportunidad ya es opcional la posición ofensiva.
La medida tiene como objetivo potenciar en los bisoños las habilidades para, en el futuro, tener las mismas opciones tanto a la derecha como a la zurda. La intención es buena en sí, pero con nuestra realidad es imposible desarrollar tal destreza.
El principal hándicap es que se juega muy poco. Por ejemplo, en la provincia de Mayabeque, una de las que más cumple los calendarios provinciales, los muchachos participan como máximo en diez partidos durante la etapa provincial. A esos se suman siete en la Zonal Nacional y a lo sumo otros siete en la Final. Es decir, veinticuatro juegos en un año que se traducen en veinticuatro veces al bate “a la mano contraria”, plenamente insuficiente.
Con admiración vemos cómo los equipos de Estados Unidos, Canadá y Puerto Rico, entre otros, tienen en su line-up a varios bateadores ambidextros con tanto potencial que usted no sabe si son derechos que batean a la zurda o zurdos que lo hacen a la derecha. Sin embargo, para llegar a esa “maestría” son cientos los partidos disputados por temporada desde que tenían ocho o nueve años.
Datos de fuentes especializadas destacan que solo el 10 % de la población mundial es zurda. No obstante, en el béisbol profesional encontramos que el porcentaje se eleva hasta 25 %. Indudablemente, ser zurdo en el béisbol tiene sus ventajas.
En primer lugar, la mayoría de los pitchers son derechos. Cuando un bateador se para a la zurda tiene un excelente ángulo para ver cuándo la bola sale de la mano del lanzador diestro, eso le permite calcular más rápido la velocidad del envío y le da más tiempo para decidir si le hace swing o no, lo que trae como resultado un mejor promedio ofensivo. No es igual cuando enfrenta a un lanzador zurdo. En esa circunstancia, debe mirar por encima del hombro la salida de la bola y tiene un mejor ángulo de ella, solo cuando esta está llegando al home plate. Lo mismo pasa en el duelo derecho vs. derecho.
Otra ventaja de los zurdos a la hora de batear es que luego de realizar el swing, su inercia va rumbo a la raya de primera base y eso le da una mayor ventaja sobre el bateador derecho, cuya inercia se dirige a la tercera base y para comenzar a correr tiene que detener esa inercia y arrancar de cero. A eso súmele que el zurdo recorre de home a primera base, casi metro y medio menos que el derecho. Esa diferencia en distancia puede llegar a ser hasta de 1/6 de segundo, según publicó hace algún tiempo el Japan Times Online. Tal ventaja pudiera ser marcar un out o un safe.
Por si fuera poco, con el afán de favorecer a los bateadores diestros, muchos terrenos son más cortos por el jardín derecho y eso lo aprovechan muy bien los zurdos, que no se preocupan tanto “para sacarla” por el izquierdo.
A la defensa, los de la mal llamada “mano equivocada” también tienen su ventaja. Es cierto que para ellos resulta casi imposible desempeñarse como receptor, antesalista, torpedero o camarero (aunque hay excepciones a lo largo de la historia), pero sus opciones en primera base o jardines son muy grandes.
Tener un primera base zurdo es cubrir el espacio entre él y el camarero. Son más las conexiones que salen “entre primera y segunda” que las que van pegadas a la raya. A la hora de fildear es lo mismo que tener un antesalista derecho, pues captura con mayor facilidad las bolas que van entre tercera y short, las cuales son más frecuentes que las que van bordeando la línea izquierda.
En los jardines, si un equipo puede incluir a zurdos para jugar en el derecho y en el central, su cerrojo defensivo se activa. En primer lugar, el right fielder zurdo haría la misma función que el inicialista, es decir está en condiciones de capturar todo lo que viene de frente y cubre mucho espacio camino al centro. Por su parte, el center fielder zurdo junto al left fielder derecho haría casi impenetrable el llamado “hueco” entre los jardines izquierdo y central, la zona más propensa a los extrabases.
Cuando de lanzadores hablamos, la historia no es diferente. Si los zurdos tienen un buen control, casi siempre son ganadores. Al enfrentar a bateadores derechos, pareciera que están en desventaja, pero como la mayoría de los derechos enfrenta con mayor frecuencia a sus iguales, entonces el contraste con el zurdo favorece a este último.
Cuando hay corredor en primera, el pitcher lo tiene de frente. Esto impide adelantar más de lo habitual y las opciones de llegar quieto a segunda se reducen. Es cierto que es diferente la situación cuando los corredores están en segunda y tercera, pero la lógica indica que son más los corredores que están en la inicial que los que arriban a las siguientes.
Además, ante la posible jugada de toque de bola con hombre en primera o en segunda, el pitcher zurdo al capturar la pel

José Modesto Darcourt
José Modesto Darcourt

ota queda en una mejor posición que el derecho para lanzarla, ya sea a la tercera o a la segunda base.
La lista de ilustres peloteros zurdos cubanos es muy amplia. Como botón de muestra recuerde los lanzadores Santiago Changa Mederos, Jorge Luis Valdés, José Modesto Darcourt, Omar Ajete y Aroldis Chapman, así como los bateadores Felipe Sarduy, Antonio Muñoz, Elpidio Mancebo, Urbano González, Wilfredo Sánchez, Agustín Marquetti, Eulogio Osorio, Alejo O’Reilly, Javier Méndez, Juan Luis Baró, Kendry Morales y Giorvis Duvergel, entre muchos otros.
Sin embargo, pocos han sido los ambidextros con largas carreras en ese rol. En los últimos tiempos creo que solo Luis Ulacia y Frederich Cepeda han sido protagonistas, aunque evidentemente sus mejores resultados los han alcanzado bateando a la zurda y jugando al campo como derechos.
En el béisbol internacional, son muchos los zurdos famosos. Entre ellos encontramos a los míticos Babe Ruth, considerado la piedra angular de los Yankees de Nueva York, la franquicia deportiva más famosa del mundo. Otro insuperable es Ted Williams, ganador dos veces de la Triple Corona de Bateo y el último que terminó una temporada con más de 400 de average. Desde la lomita nadie cuestiona la calidad de Sandy Koufax, quien lanzando para los entonces Dodgers de Brooklyn, estuvo en siete Juegos de Estrellas, ganó cuatro veces la Serie Mundial y tres veces el Premio Cy Young.
Los ambidextros también han marcado parte de la historia. Con esa característica aparecen luminarias como Mickey Mantle, Pete Rose y Chipper Jones.
Mantle es considerado el ambidextro de mayor potencia. Conectó 293 jonrones a la zurda y 243 a la derecha, mientras su promedio de embasado es el más alto entre sus semejantes, 421. Pete Rose conectó a la zurda para 307 con 3 083 hits y 789 extrabases, en tanto a la derecha terminó con average de 293 con 1 171 indiscutibles y 252 extrabases.
Chipper Jones no se queda atrás. Bateó a la zurda 303 de average y a la derecha 304, además de repartir casi a partes iguales sus más de 500 dobles, 458 cuadrangulares y las 1 623 carreras impulsadas.
Son ellos quizás los más encumbrados, pero es imposible dejar de mencionar los nombres de otros notables ambidextros como Tim Raines, Mark Texeira, Bernie Williams, Roberto Alomar, Lace Bergman y Eddie Murray, entre otros.
Lo cierto es que, en la mayoría de los casos, los ambidextros son primariamente derechos y eso les da una ventaja. Según los especialistas, la parte derecha del cerebro tiene más capacidad de almacenar la información necesaria para rendir en el deporte. Tanto es así que hoy, estadísticamente hablando, uno de cada cinco peloteros en el béisbol de Grandes Liga se coloca a ambos lados del home plate.
Hablamos de béisbol, pero el resto de las disciplinas no escapa al análisis. Son muchos los deportistas zurdos que alcanzaron el estrellato. Entre ellos algunos de los más conocidos son el nadador estadounidense Mark Spitz, considerado uno de los mejores atletas de la historia; los boxeadores Joe Frazier, Floyd Mayweather y Manny Pacquiao; los tenistas Martina Navratilova, Rafael Nadal y John McEnroe; los pilotos de velocidad Ayrton Senna y Valentino Rossi; los basquetbolistas Bill Russell y Manu Ginobili; el corredor Usain Bolt, así como los futbolistas Diego Armando Maradona y Lionel Messi.
NeymarY si de ambidextros se trata, los futbolistas Cristiano Ronaldo, Neymar Jr., Eden Hazard, Manuel Neuer y Tony Kross encabezan la lista, en tanto Lebron James lo hace entre los baloncestistas, mientras que en boxeo encontramos a Miguel Cotto y Oscar de la Hoya.
Los científicos han concluido que todo el mundo puede ser ambidextro. En recientes estudios, Mario Muñoz, profesor del Departamento de Ciencias de la Salud y el Ejercicio de la Universidad de Massachusetts, afirma: “Al momento del niño mostrar interés por una mano u otra, se puede entrenar a la otra parte del cuerpo. Nadie nace ambidextro. En realidad, la parte que se adiestra es el cerebro, pero tiene que haber una predisposición para que el cerebro ejecute”.
Algunos atletas podrán lograr la fusión de lados dominantes con mayor facilidad que otros. La agilidad de movimiento, la predisposición genética y hasta la determinación para lograrlo serán la diferencia entre ser o no un ambidextro.
El tema da para mucho más, pues el dominio zurdo no abarca todos los deportes, pero resulta innegable que en la mayoría es una ventaja serlo, especialmente en deportes que requieren reacciones muy rápidas.
Por lo tanto, si queremos mejorar nuestro deporte, específicamente el béisbol, no es equivocada la táctica de incluir un turno “a la otra mano” en las categorías de aprendizaje; lo que ocurre es que veinticuatro veces al bate en un año, más que desarrollar una habilidad, creo yo, interfiere negativamente en el desarrollo del futuro atleta de alto rendimiento. Ω

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