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DEPORTES

Ceremonia donde se efectuó el retiro ofical de Luis Ignacio González.
Ceremonia donde se efectuó el retiro ofical de Luis Ignacio González.

por Nelson de la Rosa Rodríguez

Adiós
al último de los vaqueros

Cuando el pasado 11 de marzo Luis Ignacio González se retiraba definitivamente del béisbol como atleta activo, muchos aficionados comentaron “ahora sí se fue elúltimo de los vaqueros”.

Luis Ignacio González durante la entrevista.
La frase cobró vida después de que Pedro Luis Rodríguez, destacado ex receptor habanero y de la selección nacional, le dijo a este redactor hace casi dos años: “Yo no soy el último vaquero, el último es Luis Ignacio González que aún se mantiene jugando”.

Nacho, como lo conocen muchos, deja atrás una carrera de 18 Series Nacionales, aunque pudieron haber sido más. Al respecto prefirió asegurar que:

“En realidad este es mi retiro definitivo porque hace algunos años yo tuve que dejar la Serie Nacional, aunque estaba en plenitud de facultades. Fue la época en que dijeron que los que pasaban de 25 años ya estábamos viejos para aspirar el equipo Cuba. Entonces nos dieron la posibilidad de ir a jugar a Japón, pero para eso teníamos que renunciar a jugar en Cuba. Yo fui de los que dejaron de jugar y nos fuimos a Japón. En aquel momento también lo hicieron mis compañeros de equipo Pedro Luis Rodríguez, Romelio Martínez, Juan Carlos Millán y Gerardo Miranda y otras reconocidas figuras de la pelota cubana como Lourdes Gourriel, Victor Mesa, Orestes Kindelán, Omar Linares y Antonio Pacheco. Después nos dejaron regresar a nuestros equipos, pero ya habíamos perdido tres temporadas y eso afectó mucho nuestros récords.”

Te iniciaste en el béisbol a los 11 años en tu natal Melena del Sur. ¿Esperabas una carrera como la que tuviste?

“Para serte sincero, no. Yo admiraba a muchos peloteros desde niño y ser como ellos era un sueño que me parecía inalcanzable. Anhelaba ser como Armando Capiró, Rey Vicente Anglada, Luis Giraldo Casanova, Víctor Mesa y muchos otros. Me convencí de mis potencialidades en 1991 cuando me llevaron a la Preselección del Equipo Cuba y allí coincidí con otras luminarias como Linares, Pacheco, Kindelán, etcétera, y me di cuenta que con mucho esfuerzo podía llegar de alguna manera a la calidad que ellos tenían.”

Sin embargo, muchos consideran que en esa época fueron injustos contigo…

“Mira, en esa época había muchos peloteros buenos. Hacer el equipo Cuba era muy difícil y normalmente a las figuras jóvenes les daban la posibilidad de integrar primero el equipo Cuba B, foguearse y luego aspirar a la selección mayor. A mí, en el 91, me llevaron a la preselección del equipo grande, sin antes haber pasado por el equipo B. Es decir legué sin mucho fogueo y eso me afectó en el rendimiento. De haberme dado la posibilidad de integrar otros equipos previos, mi resultado hubiera sido mucho mejor.”

Llegaste al Equipo Habana bajo la dirección de José Miguel Pineda, uno de los managers más queridos por toda la afición.

Momentos durante la ceremonia de retiro oficial.
“José Miguel Pineda ha sido para mí el mejor manager que ha pasado por las Series Nacionales, a pesar de que me tuvo cuatro temporadas seguidas en el banco. No obstante, él me enseñó muchas cosas, interioridades del béisbol que después influyeron en mi desarrollo. Claro, también tengo que agradecerle a otros directores, aunque todos ellos de alguna manera también me hicieron comprender que Pineda ha sido el mejor.”

Durante tu carrera deportiva terminaste con average de 309, 1493 hits, 172 jonrones y 682 carreras impulsadas. Esos números son para sentirse orgulloso, pero… ¿significan tu mayor satisfacción en la pelota?

“Yo recuerdo con mucho cariño mi primer hit y el jonrón número 100, pero para mí la alegría más grande fue cuando discutimos el Campeonato de Cuba frente a Santiago de Cuba, luego de vencer a Sancti Spíritus en la final occidental, algo de lo que nunca había disfrutado la afición de La Habana desde la división político administrativa. No puedo olvidar el recibimiento que nos dio el pueblo y todas las muestras de cariño que recibimos. Claro, también siento satisfacción cuando el pueblo me considera el primer bate con más fuerza que ha pasado por las Series Nacionales.”

¿Te atreverías a hacer un equipo Habana con los jugadores que compartieron contigo?

“Yo jugué en dos épocas diferentes, aunque más en la anterior que en ésta y eso siempre influye, pero quiero decirte que le estoy muy agradecido a los jóvenes que hoy están en el equipo. Cuando yo decidí regresar, la mayoría de mis compañeros de antes ya no estaban y los nuevos muchachos, dirigidos por Esteban Lombillo, me acogieron con mucho cariño y respeto. Eso me dio fuerzas para seguir adelante. De cualquier manera hacer un equipo de nueve es muy difícil, por eso voy a poner algunos nombres más.

”Me gustaría tener a Pedro Luis Rodríguez como receptor, Juan Carlos Millán en primera, Oscar Macías en segunda, Armando Jiménez y Manolito Morales en el campo corto y en tercera a Juan Antonio Torriente, Andy Morales y Rubén Meireles. En el área de los jardines tendría como compañeros a Gerardo Miranda y Romelio Martínez y entre los lanzadores a José Ibar, José Manuel Pedroso, Jorge Vidal, Rafael Collazo, Jonder Martínez, Yulieski González, José Angel García, Yusdel Tuero y Yadiel Pedroso.”

¿Y el manager?

“Han pasado muy buenos managers por La Habana, Pineda sería el ideal, aunque el resto también lo hizo bien en su momento, incluyendo a Pedro Luis Rodríguez que logró aglutinar un buen equipo.”

Jugaste junto a Pedro Luis; como director, algunos lo cuestionaron, ¿te hubiera gustado haber sido dirigido por él?

“Yo no jugué bajo sus órdenes porque no se podía, yo me encontraba jugando fuera de Cuba, pero él siempre quiso que yo estuviera. Yo hubiera jugado con él con mucho gusto ¿por qué no? Creo que al atleta que es disciplinado no le interesa quién es el director, su única obligación es cumplir con el trabajo y ya.”

Definitivamente, ¿se va el último vaquero?

“Todavía hay vaqueros para rato, aún quedan muchos en este equipo. Eso sí, de aquella tanda habanera que también se le llamó LOS MULOS DEL OESTE y que formábamos Miranda, Pedro Luis, Romelio, Millán, Macías, Torriente y yo, yo soy el último.”

¿Quisieras agregar algo más?

“Sí, quisiera a través de esta posibilidad que me das, agradecer a la afición de todo el país por el apoyo, el respeto y la admiración que siempre me demostró. También a mi familia, mis amigos, las personas que siguieron de cerca mi carrera, los que estuvieron junto a mí en las malas y en las buenas, y de manera especial al pueblo de San José de las Lajas por acogerme durante tantos años como un hijo más.”

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